L'Authentic 2.018

 

Dos años seguidos me han llevado a la concentración invernal francesa de Millevaches, dos años opuestos climatológicamente hablando, climatología que afecta directamente tanto a la estancia como al disfrute de la misma. Si bien el primer año fue magnifico en todos los sentidos, el segundo no lo fue tanto en todos los sentidos también...

Conocer de primera mano como puede ser y es una concentración con buen y mal tiempo, me ha llevado a pensar la posibilidad de conocer otras concentraciones, en este caso L'Authentic de Millevaches.

Cuenta la leyenda que la Concentración Internacional Motociclista Invernal de Millevaches nació a finales de los años 60's, con las habituales interrupciones de todo lo que intenta consolidarse pero que de alguna forma es difícil de conseguir, parece ser que por los 80's hubo una importante discrepancia entre los organizadores (algo que a buen seguro los "pingüineros" conocen", y como consecuencia hubo una secesión. Cuentan que una sección optó por la modernización y actualización de la concentración, mientras otra sección optaba por continuar con las tradiciones originales que la habían llevado al éxito...

Así fue como la concentración original de alguna forma desapareció, apareciendo la nueva Millevaches. Unos años después, los disconformes que se habían quedado sin concentración al no estar de acuerdo con el nuevo rumbo que pretendía la "nueva Millevaches", decidieron hacer renacer la antigua Concentración tal y como fue concebida originalmente, y así nació L'Authentic, concentración a la que había decidido acudir en esta ocasión.

 

Tiempo estuve barajando la posibilidad de acudir o no a esta concentración, no quitándole ojo a las previsiones metereológicas, el mal tiempo no solo no hace una estancia desagradable en el lugar de la concentración, si no que también pone en riesgo el trayecto de ida y de vuelta.

La verdad es que las previsiones no eran nada halagüeñas, si bien el viaje de ida no se iba a ver afectado por ellas, si las de la estancia, donde se preveía fuertes vientos de 90 km/h, lluvias y posibilidad de nieve...

Pero un motero/a en casa es una persona frustrada, sobre todo cuando lleva tiempo anhelando una salida como esta, así que a última hora decidí acudir con la esperanza de que el clima mejorase las previsiones...

Salí de Valencia con un clima envidiable y crucé mi mitad de península con mucho ánimo, va a ser cierto que el sol alegra los corazones, solo entorpecido de vez en cuando por el denso tráfico, con razón ya que ese día comenzaba el largo puente de la Constitución.

     No tenia claro donde hacer noche, así que hasta que no llegué a Vielha y supe cuanto tiempo podía rodar más no decidí reservar, una parada en la ciudad leridana y con la ayuda del móvil y Booking reservé habitación cerca de la localidad francesa de Saint Gaudens.

 

 

 

 

 

 

La segunda jornada del trayecto hacia L'Authentic ya no sería igual que la precedente, sin ser mala tampoco fue buena, ya que tuve de casi todo...

El primer tercio fue realmente bueno y con una temperatura de 12º y un sol radiante hacían cundir los kilómetros...

El segundo tercio la cosa cambia, el sol desaparece, la temperatura no cae mucho 10º, pero las nubes se oscurecen y dan paso a la lluvia, que si bien no diluvia tampoco cesa, los kms. lógicamente cunden menos...

El tercer y último tercio mezcla dos agentes metereológicos, la lluvia y el viento, dando fe de que las previsiones de los días anteriores no andaban muy alejadas de la realidad.

 

 

 

 

 

Una vez realizada la inscripción en la población de Anzat Le Luguet, y siguiendo las indicaciones de los organizadores, accedo a no mucha distancia al lugar de "acampada y concentración".

Continua el viento y la lluvia, el acceso embarrado y la hierba mojada no facilitan las cosas, pero con más paciencia que habilidad salimos indemnes de la situación, no me complico mucho la vida para aparcar la moto, "la hierba no está para bollos".

Busco un lugar adecuado donde plantar la tienda y poder establecerme, miro a mi alrededor y no muy lejos del bar veo el sitio adecuado, comienza la tortura...

Primero lo intenta una chica de una tienda cercana, y nos resulta imposible, acuden a ayudarnos dos catalanes que andaban por el lugar camino del bar, resulta del todo imposible, el viento había aumentado de tal forma que imposibilitaba montar la tienda de campaña.

La chica se rindió la primera, y los catalanes también..., me quedé solo, pero yo no me rendí. Debería de buscar una solución..., y la encontré.

Detrás del bar quedaba un hueco que aunque recibia viento, pero en menor medida, allá que me llevo la tienda y con la ayuda de un organizador consigo montarla, más de una hora tardé desde que comencé con ella...

Una vez instalado, al bar...!!!

 

 

 

 

 

Pronto pude observar que nos encontramos varios españoles en el mismo lugar, pronto a hacer "piña" como es habitual en estas concentraciones, donde el idioma que impera no es el español.

 

Aquí con Emilio y su compañero, catalanes (otros) y el argentino españolizado en Toledo Gabriel, buenos compañeros de charla y batallitas...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No tardaron en llegar un par de "viejos/as" conocidos de otras Concentraciones, Andrés de Cáceres y Maria de Huelva, a los que mando un saludo desde aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dicen que hay un estudio a nivel europeo que afirma que tan solo un 6% de los moteros usan la moto todo el año..., Andrés (el organizador 6% España) aprovechó la ocasión y nos hizo entrega de los "parches" que de alguna forma acreditan que también pertenecemos a ese escaso 6%.

 

 

 

 

 

 

 

La noche pintaba bien, fuera rugía el viento y llovía con violencia, dentro imperaban las risas, las batallitas, la cerveza y "la germanor"..., en esta otra foto de grupo de españoles, con Gabriel, Andrés, Jordi, Agustín, Emilio, los cuñaos, otro Jordi, Maria..., y unos cuantos más que ya no recuerdo sus nombres pero si su compañía...

 

Poco a poco fuimos yéndonos a nuestros respectivos "aposentos" para todos había sido un día duro y estábamos cansados..., a la espera de como sería el día siguiente.

 

La noche fue dura, la tienda parecía plegarse sobre mi cara, dudaba si aguantaría las ráfagas de viento, pero dentro del saco se estaba caliente y la tienda aunque con dificultad me aislaba de los elementos...

A la mañana siguiente se cumplieron los pronósticos, si bien le viento sin desaparecer había amainado mucho su furia, esta dio paso a la nieve..., el viento nocturno había deformado completamente la tienda...

 

  

 

Salí a ver la moto..., y mi Paneuro nueva se encontraba de esta guisa..., me había llevado funda para protegerla de los elementos, pero dado lo que me había costado plantar la tienda, desistí de intentar vestirla...

Volví a juntarme con los españoles en el bar (único lugar de reunión a cubierto), todos de alguna forma barajábamos la posibilidad de marcharnos...

E aquí una muestra de como influye el viento en la estancia del lugar de concentración, donde no hay refugio ni posibilidad de actividades por causas de la climatología ¿que haces allí?; ¿todo el día en el bar de pie?, ¿irte solo a tu tienda?, no hay posibilidades de turismo por las proximidades, todo queda muy lejos y la carretera no está para alegrías.

Además, los pronósticos para el día siguiente eran aún peores con bajada de temperaturas y más nieve...

Son unos instantes complicados en este tipo de concentraciones y situaciones, ¿salir o no salir? y si se sale ¿cuando es el mejor momento?

La adrenalina se pone a flor de piel, si uno se equivoca, la equivocación puede ser grave, se debe de analizar la situación con detalle, salgo una y otra vez a ver la carretera próxima al lugar de la concentración, a primera hora de la mañana está helada, el hielo no se rompe al golpearlo con la bota..., no se puede salir aún.

Continua nevando con poca intensidad y el viento ha menguado bastante, tomo la determinación de que cuando la carretera esté accesible me marcharé, para ello recojo todos los bultos y los guardo en la moto para no andar trasteando en momentos inoportunos, además tampoco hay nada que hacer, salgo varias veces a ver la carretera, observo que varias motos se van, las veo bastante seguras y firmes..., espero un poco más, el hielo de la carretera se rompe con facilidad, más motos se van..., 2º marca el termómetro.

Gabriel me ve y me dice que tiene pensado marcharse ya, - dame un minuto y nos vamos juntos- le digo

Entro al bar, me despido de los españoles que habían en él y les solicito que nos echen una mano para salir unos metros del barrizal helado hasta el asfalto, Agustín y "los cuñados" se vienen a ello (gracias una vez más desde aquí a los tres), con temor y dificultad pasamos esa primera prueba de "hielo", el asfalto parece aceptable Gabriel me dice -te sigo -.

 

 

 

Comenzamos a bajar la montaña con mucho cuidado, la nieve nos rodea pero el asfalto parece en buen estado, vamos con toda la precaución del mundo, de vez en cuando arrastramos el pie por el asfalto para "notar el agarrre".

Pronto llegamos al pueblo de bienvenida a la vez que la nieve va desapareciendo.

El viento continua rafagueando pero sin violencia manifiesta, y la nieve da paso a una fina lluvia, - mejor -, pienso, si llueve no hiela...

Gasolina en Massiac, y salida a la autopista y primer contacto con los "chalecos amarillos", nos dejan pasar...

Pero esa no sería la única vez, parón en la autopista por los Chalecos Amarillos, sorteamos los coches y volvemos a colocarnos los primeros, nos vuelven a dejar pasar...

Se acerca el punto donde Gabriel se desviará hacia su ruta por Rodez, otra parada kilométrica de los Chalecos Amarillos, y esta ocasión nos separamos y cada uno continuará su ruta en solitario, él baja a Toledo yo a Valencia.

 

 

 

 

 

 

La ruta hasta La Junquera tiene un poco de todo, lluvia, viento y sorteo en los peajes de los Chalecos Amarillos.

 

En Beziers aún me planteo llegar a casa ese día, pero al llegar a La Junquera prácticamente ha anochecido, y entre la tensión de la mañana, y los kilómetros recorridos decido hacer noche en la ciudad fronteriza...

 

Está Concentración no diría yo que se ha distinguido por su gastronomía, más bien todo lo contrario..., así que aquí pienso darme un homenaje si tengo la menor oportunidad..., y esta se presentó...!!!

 

 

 

 

Por fin una mañana soleada, me levanto con buen ánimo y a las 9'00 ya me encuentro encima del sillín de mi Paneuro, - rodaré un tiempo por general, no habrá mucho tráfico, es domingo y temprano -, pensé...

Y fue cierto, escaso tráfico y aunque la temperatura no subiría en muchos kilómetros de 7º se rodaba muy bien, de no ser por los 3 radares de tramo que tuve que pasar, si 3..!!! sin contar los fijos... ¿que intereses ocultos hay que me obligan a salir a la autopista?.

Al final decido a regañadientes salir a la autopista, quería llegar a comer a casa...

Entro en la provincia de Tarragona y comienza el baile..., pero que baile...!!!

Las rachas de viento me obligan a salir de la autopista buscando el refugio de los campos de naranjos, los pueblos y las laderas de las montañas, a duras penas voy haciendo kilómetros que no cunden  como debería, buen sol y buena temperatura pero con un viento de mil demonios...

Vinaroz..., Castellón..., - si no salgo a la autopista no llego a comer - pienso.

El viento ha disminuido bastante, me arriesgo....

A las 14'30 entraba en casa, después de un "puente constitucional" bastante ajetreado, pero sobre todo "airado" y del cual guardaré un buen recuerdo siempre...

 

 

Esto es to, esto es to, esto es todo amig@s