METEREOLOGÍA PARA MOTEROS (M.P.M)  

A mis soledades voy

De mis soledades vengo

Porque para andar conmigo

Me bastan mis pensamientos. (LdV)

En estas que rodaba yo este verano, rumiando en mi casco “la soledad del motero”, cuando tuve una ocurrencia, una idea, una visión..., sin importancia, pero definitoria.

El argot del motociclismo se ha ido quedando anticuado, anquilosado y lo que es peor, es dispar. En una misma región incluso en una misma ciudad, se pueden utilizar distintas palabras para un mismo hecho.

Ejemplo: a la acción de levantar en marcha la rueda delantera de vuestras motos se le llama “caballito” pero de un tiempo a esta parte escucho con insistencia la palabra “ballito” que define la misma acción. No he conseguido saber si es con “b” o con “v” la pongo con “b” esperando sea quizá un apocope de la primera.

Si esto ocurre dentro de una misma ciudad y con colegas que se conocen ya un tiempo, miedo me da pensar, como lo llamarán en otra provincia…, ¡¡¡qué digo!!! En otra Comunidad Autónoma sin ir más lejos.

Si prestamos atención a las conversaciones de otros compañeros motociclistas se advierten comentarios y frases como las que siguen:

Hacía un aire del copón - Llovía de cojones - El viento me llevaba de puto culo - Llovía un huevo…, etc.

Como bien podemos observar las unidades de medida que determinan las condiciones climatológicas que tanto nos afectan como usuarios de la moto, son algo rudimentarias e imprecisas, principalmente el problema viene dado porque el tamaño de los atributos masculinos varían de unos a otros y en algunas ocasiones…, considerablemente.

Además de una clara denotación machista de las expresiones. Nunca se escuchan locuciones tales como:

Hacía un viento de un par de tetas, llovía coñudamente…, etc.

Para ello me he tomado la grata molestia, de intentar crear un sistema de unidades de medida que nos ayude a la hora de redactar una crónica o bien explicar algún hecho acaecido cuando circulamos con nuestro vehículo predilecto.

Tuve tiempo este viaje, para meditar sobre el tema y encontrar las unidades de medida que creo nos servirán para algo…, o en el peor de los casos, para nada.

Para medir el caudal de agua de lluvia al que nos sometemos alguna vez, he utilizado la unidad “gota”, parece que no, incluso algunos pueden llegar a pensar que no tiene nada que ver,  pero después de someterlo a la crítica más exhaustiva, creo sinceramente que es la unidad más conveniente, a partir de ahora la llamaremos “g”1 para abreviar.

Más dificultad tuve para encontrar una medida a medida para definir la unidad de viento, más conocido en mi tierra como aire o l’aire. Parece a bote pronto que la definición básica podría ser la “v” de viento que además tiene muchas connotaciones moteras, los hondistas, los guzistas y los customistas se iban a poner “palotes” causando cierta envidia al resto. Además yo tengo una Yamaha, no puedo ir contra los intereses de la marca que monto; ello me llevó a pensar en otra nomenclatura, la “r” de ráfagas (de viento) otra consonante con multitud de connotaciones motociclistas, pero recordé que estaban prohibidas y no iba a ir contra derecho. Podéis comprobar mis queridos colegas la dificultad en la que me encontraba.

De moto que tiré por la calle de en medio, y le puse una sencilla “a”2 de aire. 

Sin más preámbulos paso a la medida a escala de las inclemencias meteorológicas.

 

1-      No confundir con (g) de gramo, unidad de medida de masa.
2-      No confundir con (a) de área, medida de superficie.
          2-1 No confundir con (a) como unidad de medida de aceleración.


 

 INTENSIDAD DE LA LLUVIA

0º g

Ausencia total de lluvia, como su propio cero indica.

1º g

Alguna gota suelta, no nos preocupa, igual puede despejar que subir de “gs”. No afecta para nada a la conducción.

 

2º g

Lo que coloquialmente conocemos como “chispeo”, lluvia más o menos gruesa, persistente pero débil, el suelo está mojado. Afecta levemente a la conducción, permanecemos atentos a las frenadas y a las trazadas. Más por el estado del suelo que por la lluvia en si misma.

 

3º g

La lluvia es de moderada a fuerte, vamos que está lloviendo sin excusas. El firme está encharcado. Nos resulta difícil sobrepasar los 120 km/h. Afecta directamente a la conducción, estamos en alerta total.

 

4º g

Pasar de 60 km/h. es imposible, vemos coches parados en los arcenes, estamos deseando que llegue un puente, o bien llegar a término lo antes posible y calados hasta los “guebos”. La conducción es peligrosa.

 

5º g

Está realmente diluviando, no se puede/debe coger la moto. Riesgo muy alto de accidente. Ni alertas ni náh, la moto no se pilla y au.

                                               

 

FUERZA DEL VIENTO

0º a

Ausencia total de viento (como su propio cero indica)

1º a

Vemos el viento pero no lo sentimos, las hojas se mueven, el pelo de las chicas. No afecta a la conducción y tanto puede amainar como subir “as”.

 

2º a

Vemos el viento y lo sentimos, sabemos que está ahí, notamos su presión, las corrientes térmicas nos alertan de vez en cuando. Lo peor de este viento es que presagia casi siempre al siguiente.

 

3º a

Hace un viento fuerte, nos hace cambiar de vez en cuando de carril, nos agarramos fuerte el manillar al adelantar camiones, nos agota, es incomodo a veces muy incomodo, pasar de 120 km/h. se hace muy difícil.

 

4º a

Este es el viento que nos acojona de verdad, nos zarandea y si tenemos que adelantar a un camión nos santiguamos antes…, a veces incluso no lo adelantamos. Las salidas de las curvas son pura chiripa, y estas viendo que de un momento a otro estás en el suelo. Tú no llevas la moto, el viento lo hace por ti. El riesgo de accidente es tremendo.

 

5º a

Es imposible conducir la moto, te la tira al suelo estando parado. Mejor lo dejamos para otro día.

 Agravantes:

Pues sí, como diría Murphy todo puede empeorar, empezaremos por el primer agravante y uno de los más comunes, la nocturnidad.

Cualquiera de las situaciones anteriores con el factor “nocturnidad” deberíamos de subir inmediatamente un nivel. En este caso la “alevosía” casi podría ser un atenuante.

En segundo lugar como agravante de las situaciones anteriormente descritas, pondremos “la conjunción”.

En nuestras latitudes no es habitual que lluvia y viento coincidan salvo excepciones, pero si ello ocurriera en nuestra salida/crónica deberemos de subir uno o dos grados según observemos la situación. Ejemplo: En un escenario de 3g unido a un 3a, automáticamente elevaría la situación a un 5 ga. En un contexto 3 (a/g) si se ve agravada por un “agente” 2 (a/g), inmediatamente  pasaríamos a un grado 4 (a/g).

 

Autor: Sergio Martínez (Errante).                                                                                                                  Versión Reducida