Estambul 07

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El comienzo del viaje.

Para mi el viaje comienza con la idea..., y este acababa de comenzar.

El desarrollo.

Las ideas se van desarrollando, los detalles de la ruta, países que se cruzarán, ciudades que se visitarán...

La previa

Antes de una salida en moto por la mañana, siempre hay una noche anterior de nervios, aquí los protagonistas de esta aventura.

Madrugando

Y a las 7 de la madrugada dispuestos para la marcha.

La puntualidad.

Como relojes suizos fueron puntuales, y a las 7 estuvimos los 4.

En marchaaa...¡¡¡

Una vez los 4 juntos y preparados nos pusimos en marcha..., dirección Estambul.

El almuerzo.

Como en años anteriores, en Ca L´Anna en San Carles de la Rapita almorzamos a base de bocatas, hacia “jambre”.

Datos técnicos.

Los cascos se colocan ahí, para limpiar de moskitos los retrovisores y así tener nutrido el cabello con proteínas.

A comerrrr...¡¡¡

En el Área de Servicio de “La Palma” próxima a Beziers, Francia tiene 352 Áreas mejores que está.

Haciendo patria.

Y por fin llegamos a Arles, nuestro destino para este día, 750 km.

Arleneando

Lo primero fue acercarnos a ver el famoso Rodano de cerca, “peacho” río...¡¡¡

Una de ladrones.

Hete aquí, uno de los famosos “robados” de Mª José. En está ocasión sobre un pretil del Rodano.

Por la plaza de toros

He aquí a Marisa en un descuido, mientras paseábamos por la plaza de toros “arlesina”.

Con nocturnidad y alevosía.

Arles por la noche.

A la mañana siguiente.

Eran las 7 de la mañana francesa (joer como la tortilla), y el calor empezaba a apretar.

Una de nuestras paraditas.

Vamos dirección a Verona (Italia), mucho calor y muchos túneles.

Por la Costa Azul.

Pero por arriba de la Costa Azul, ehhh¡¡¡, muy por arriba..., esto es entre Mónaco y Niza.

Y comienza el festival.

Festival de túneles, en está autopista francesa e italiana, hasta La Spezia los hay por docenas.

Veis..., no miento...

El día estupendo, está autopista además de bonita es muy entretenida, sobre todo cuando entras en Italia.

En el maizal.

Parar aquí, para fumar..., eso si es mono y lo demás son cuentos, pronto llegaríamos al camping.

En el camping.

No sin algún que otro percance (camping elegido por Internet, cerrado) llegamos a otro camping, en Verona.

La discusión.

Y una tras una hora de “tiras y aflojas” consiguieron montar la tiendecita.

Una cena ganada a pulso.

Tanto se tardó en plantar…la que se hizo de noche e improvisamos una cena con productos del super.

Y al día siguiente...

Mientras Manolo y Mª José se perdían entre los populosos y populares canales de Venecia...

Nosotros no...

Nosotros nos perdíamos por la ciudad del Adige, Verona..., Romeo y Julieta..., recordáis...

Otra toma de Marisa y el Adige.

Entre estatuas.

Un museo al aire libre en la ciudad.

Si ella puede, yo también.

Para una vez que deberían de cortarme los pies en una fotografia...

Seguimos "veroneando".

Y como toda ciudad italiana que se precie, con su anfiteatro y todo.

¿Hay algo más típico?

¿Algo más típico que la plaza de una ciudad italiana con su torre cuadradita, su relojito y sus turistas zascandileando?.

Y por la noche nos juntamos.

Y por la noche nos juntamos para cenar en un Rte. cercano al camping a cenar y... (cacho calzonne que se metieron entre pechos y espalda ambas dos).

Claro que yo no me corté.

…Y me “merké” unos “spaguetti al no sé que”, que quitaban el hipo.

Sacando cuentas.

Y el ritual de todas las noches después de cenar..., aclarando las cuentas del día, en esta ocasión acompañados de “cubatas” en Italia...¡¡¡¡

Y otro día más.

Pusimos rumbo la Lago Garda, sin adivinar que se convertiría en un “paseo al infierno”.

Y todos los italianos salieron...

El lago es una maravilla, lástima que fuera domingo y a todos los italianos de Italia les diera por visitarlo a la vez que nosotros. Todo el día para hacer los 200 km. que rodean el Garda.

Con tanto tráfico nos dió hambre.

La verdad sea dicha que no perdonamos, y contra viento (y mira que hizo ese día) y marea, a comerrrr¡¡¡

Y como no, la siesta.

Y anda que iban a perdonar este trío de “guripas” tres cuartitos de hora de siesta, al lado del laguito.

Hacia los Dolomitas.

Abandonamos Verona y el camping y pusimos dirección a Eslovenia cruzando por los Dolomitas.

Paseando por los Alpes

Una parada técnica (para fumar) por la S - 48 dirección Canazei.

L'ascensión.

Comienza l'ascensión al Passo Fedaia. Los Alpes impresionantemente bonitos.

Passo de Fedaia.

Y el primero fue el Passo Fedaia..., por una equivocación y la malísima señalización de las carreteras Italianas, la intención era haber pasado el Pordoi.

Y seguimos por los Alpes.

Una vez dejado atras el Passo Fedaia, vamos en busca del Falzarego.

Comenzamos a subir de nuevo.

Desde la moto, observamos paisajes como este.

Esta vez sin equivocaciones.

Está vez, sin las equivocaciones anteriores, si coronamos el Passo previsto..., el de Falzarego. Y vayan de paso unas lecciones de fotogenia.

Cumpleaños Feliz.

De está guisa llegamos a Cortina D´Amprezzo a comer, a modo de velita un “stick” en una pizza cuatro quesos, al son del Cumpleaños Feliz más tradicional, me felicitaron mis amigos.

Y continuamos camino.

Seguimos por las carreteras dolomiticas, cruzandonos con docenas de moteros como nosotros, buscando nuevas o viejas cumbres moteras.

Pronto alcanzariamos el Passo Mauria.

Passo Mauria

Y para despedirnos de los Dolomitas, el bajito pero entretenido Passo Mauria.

Bajando los Dolomitas.

La salida de los Dolomitas, como la de cualquier otra parte de los Alpes, es un continuo subir y bajar.

Y llega la noche.

Aquel día carreteras mal señalizadas, equivocaciones varias, cumpleaños etc. Hacen que no consigamos nuestro objetivo de llegar a Eslovenia, así que decidimos hacer noche en la italiana ciudad de Tolmezzo.

Eslovenia

Cruzar Tarvisio y salir con bien de ello es todo un éxito, si además encontráis la carretera adecuada para llegar a Eslovenia... ¡¡¡PREMIO...!!!

Un segundo de descanso.

Después del “curro” para poder acceder a Eslovenia desde Italia, un segundo de descanso mientras otros..., fuman.

Cruzando Eslovenia, llegamos a Maribor, 2ª ciudad por orden de importancia del país.

Por detrás...

..., la Catedral de Maribor, claro.

Aparcando

Después de aparcar las motos, buscamos algún sitio donde comer y también librarnos del sol que nos está cayendo a plomo.

Y claro está que lo encontramos..., buenos somos nosotros...¡¡¡

Nos acostumbraon a varias comidas al día y nosotros somos fieles a las costumbres, en esta ocasión regamos la comida con cerveza eslovena.

Después de la comida, a una terracita a tomar café y discutir sobre conveniencia de una u otra ruta...

Corto paseo.

La estancia en Maribor fue breve, una comida y un corto paseo por el centro (pequeñito), alguna foto, alguna estatua como la de la imagen, bueno igual igual no, seguro que m’entendéis. Tenia una explicación al pie pero estaba en esloveno y no estamos muy duchos la verdad.

Eslovenia es un país tan pequeño que cuando nos dimos cuenta nos habíamos salido, en esta ocasión por Hungria.

Las carreteras húngaras que discurren por esta parte del país, son muy lindas...

Cuestión de confianza.

El asfalto como se puede observar no está mal, pero algunos sustos con él nos impidieron “dejarnos caer” con seguridad en sus curvas, ya se sabe..., la confianza debe de ser mutua.

En la piscina

Llevábamos retraso en el viaje, aquel día nos conformamos con llegar al Lago Balaton y buscar alojamiento en Keszthely (Hungría), encontramos una pensión con piscina que aprovechamos convenientemente.

La cerveza

Después del refrescante a la par que relajante baño en la piscina y una vez recompuestos..., una cervectita en la terraza de la pensión.

La pensión

Bonita ¿verdad? Pues casi todas las casas del lugar, eran parecidas 58 € la habitación con desayuno y piscina incluidos, la habitación estaba genial, pegadita a la piscina.

Desayuno en Italia, comida en Eslovenia y cena en Hungria.

Tarde se hizo y tuvimos problemas para encontrar sitio para cenar, con 18 “sandwiches” tamaño “caja de mistos” nos tuvimos que conformar. Aquel día desayunamos en Italia, comimos en Eslovenia y cenamos en Hungria.

De nuevo en marcha.

De nuevo en camino, la idea..., bordear el Lago Balaton y luego desviarnos a Gyor, siguiente lugar de permanencia.

El lago Balaton.

El lago Balaton es el lago de agua dulce más grande de Europa, no es especialmente bonito, pero su enorme tamaño lo hace destacar.

Los patos del Balaton.

A veces parecia un mar en calma..., 90 km. de largo.

No parece que la cosa esté muy clara.

Lio en las carreteras magiares.

No teníamos muy claro por donde ir a Györ. Las carreteras continuan siendo bonitas, el trafico escaso y el asfalto no es malo.

Las marcas hungaras de cerveza..., tienen tantas que nos vemos obligados a probarlas todas cada dos por tres...

"Tipical magyar"

Se nos ocurrió pedir comida típica, y los que nos dieron fueron unas ensaladas y un clavazo típico también, con lo que ganó ese día el bar con nosotros, se está haciendo la reforma.

Camping en Gyor.

Sin dificultad encontramos el Pihenõ Camping, el más bonito de todo el viaje, una lástima que los aseos no estuvieran a la altura. El restaurante del camping genial y con unos precios muy buenos.

No hay color.

Ellos lo intentan, pero lo que es imposible..., es imposible y además no puede hacerse.

Dicho y hecho.

El camping disponía de una piscina en condiciones y cerquita de las tiendas, el baño fue ganado.

Otra marca más.

Una vez las tiendas montadas, el baño y el baño reconfortante..., había que hacer mención a la cerveza del camping..., aqui manolo rindiendo los honores.

Una vuelta por Gyor.

Ciudad con nombre de detergente, pero muy bonita, bien cuidada, con mucho ambiente por las calles y repletas sus terrazas de gente joven. Llevamos ya una semana de viaje, como pasa el tiempo.

Con nocturnidad

Györ como muchas ciudades del “antiguo este” es una ciudad de contrastes, edificios viejos que se caen sujetados por nuevos que rompen el entorno, pero aún así es una ciudad muy equilibrada y poco turística afortunadamente, muy agradable de visitar.

Y al día siguiente..., Viena...¡¡¡

Györ dista de Viena tan solo 110 km. y por autopista, teníamos previsto su visita par ese día, así que marchando que es gerundio.

"Vienando"

En Viena también se come.

La comida fue en un restaurante en el centro vienés que fue un antiguo teatro, por dentro una “virguería” el precio también fue “virguero”.

Para una que salimos bien..., ¿no la iba a poner?.

Y despues de haber "vienado", De vuelta al camping, y bañito en la tarde noche “Györgiana”. Hay que padecer lo justo.

Otra marca más.

Y es que el restaurante del camping, tenia otra marca más y había que probarla. Y aunque no venga a colación hacer saber al personal que en las duchas de las mujeres, el agua caliente iba con monedas, es que me acabo de acordar…

Marisa dandole un repaso al País que se habia mercado en Viena.

Y como de costumbre, después de cenar el café y el repaso a las cuentas del día.

Al día siguiente Budapest, que tan solo dista de Gyor 12 km. por autopista. Y directos a Información y Turismo.

El precio de la madera.

A veces uno se hace preguntas absurdas como: ¿tan barata será la madera por aquí? Pedazo de andamio de madera, impresionante...¡¡¡ este estaba colocado en el edificio del parlamento de Budapest.

Paseando por el Danubio.

Paseando por la orilla del Danubio, nos tropezamos con esta forma de arte, una colección de zapatos de los más variados estilos y épocas..., en bronce.

Dentro del laberinto.

Bajo del Castillo de Budapest está el Laberintum, unas catacumbas bastante modernizadas donde se está fresquito y a salvo de los rigores del mes de agosto “budapesteño”, allí pudimos observar una fuente de la cual manaba vino.

Yo también estuve.

De vuelta cansados.

Entre el madrugón y el “pateo” agradable por Budapest estabamos muy cansados, la vuelta al camping se nos hizo eterna.

Aquella noche, frio.

Aquella noche refrescó bastante, de hecho tuvimos algo de lluvia que escuchamos una vez dentro de nuestras tiendas. Que sonido tan agradable.

Por la mañana temprano, comienza el traslado.

Desmontando

El desmontaje de los bartulos del camping, una tarea que ya hemos mecanizado y en media hora, todo recogido y guardado.

Y preparados para la marcha.

La salida del camping, después del desayuno y de “liquidar” a la administradora del Phineo Camping. La mañana estaba muy nublada y la noche anterior estuvo lloviendo casi todo el tiempo.

Dirección Transilvania

De momento una paradita para comer justo antes de abandonar Hungria, donde Manolo se “merko” un Goulash de esos. Tiraríamos hasta que nos cansáramos, de modo que no sabíamos aún donde dormiríamos.

Arad, tuvo que acogernos.

Al llegar a la frontera de Hungría con Rumania, llovía a mares y no pudimos fotografiar las señales indicadoras del país, al final paramos en Arad “jartos” después de 150 km. de agua y donde continuaba lloviendo. El paraguas nos los prestaron en el hotel, discretito…, nuestra primera ciudad rumana, al dar un paseo por ella observamos lo que luego sería la tónica general, se cae “a cachos”, le hace falta tanta pintura, como yeso.

El hotel de Arad.

Bajo una manta de agua, nuestras chicas pateándose la ciudad encontraron un hotelito tres estrellas, que no estaba mal, por 60 €. Me llamó mucho l’atención entrar en la habitación y encontrarla como en la foto, pensé “joer con la puerta de Transilvania, que yuyu de habitación”…

No lo pude evitar.

La verdad es que el cubre ese o colcha o como se llame de ese tono de granate, tenía su aquel.

Un paseo por Arad

Por la tarde Marisa y yo dimos un paseo pudiendo observar la ciudad a la luz del día, por la noche ceso la lluvia y Mª José ya pudo salir con sus sandalias a pasear, las botas de la moto de Manolo cascaron, y se las tuvo que remendar en el hotel con cinta americana. Por la noche todos los gatos son pardos…, las ciudades también.

No habrá mucha gente con una foto parecida.

Y al día siguiente...

Pues al día siguiente, más de lo mismo lluvia y lluvia, aquí paramos a comer y las pudimos fotografiar. Y como las desgracias no vienen solas, también comienza una carretera horrible hacia Brasov. Cada dos kilometros, uno cortado, igual hasta las inmediaciones de Brasov, así que entre la lluvia y las obras estuvimos todo el día para hacer los 450 km. que nos separaban de Bran. Por suerte los últimos 150 km. Fueron en seco.

No quieren Leis, quieren Euros.

¿Que pensabais, que la lluvia nos iba a quitar el hambre? Pues no. A la hora de ir a pagar con visa, nos dijeron que estaba estropeada, pero que aceptaban euros sin ningún problema..., vamos que los preferían.

A mal tiempo buena cara, aqui tenemos a este par de dos..., sonriendo..., en un día odioso de lluvia y tráfico.

La práctica hace maestros.

Rápidamente encontramos el Vampyr Camp de Bran, un camping pequeñito, bien cuidado, con los aseos aseados, sin restaurante ni supermercado, pero buenas condiciones en general. Poca gente, bastante nuevo todo y sin sombras, pero con mucha hierba.

Las tareas propias de mi sexo.

Y mientras una ligera llovizna comienza a caer, me afano hinchando las colchonetas antes de que se mojen.

Cena a los pies del castillo.

Nos indican los lugareños, que el restaurante más próximo está en “aquella” dirección, como si no quisieran nombrarlo..., a los pies del castillo... y el silencio ahogaba sus gargantas...

A la mañana siguiente nos acercamos al Castillo de Dracula, con la intención de visitarlo, pero para nuestra desgracia era lunes, y lo abrían solo de 12 a 18 horas, muy tarde para nosotros, así que lo dejamos para el día siguiente.

Visitando Brasov

La mañana amenazaba lluvia, pero se contenía. Brasov una de las ciudades importantes de Rumania, comprobamos que era mucho más turística que Arad y algo mejor conservada, pero sin pasarse tampoco. Muy poco preparada para el incipiente turismo.

Despejando hasta las dudas. La mañana poco a poco se fue despejando de nubes dejando salir algo el sol.

Un garbeo por la ciudad, el sol animaba a ello.

Lo comprendeis ¿verdad?

Pues eso, tanto pasear, sale el sol, aumenta el calor, comenzamos a sudar..., hay que reponer líquidos. Además en este punto álgido de las 102 fotografías, sirva para invitaros a unas cervecitas virtuales.

Y por fin al castillo.

Por la tarde, después de la visita a Brasov volvemos sobre nuestras ruedas y por fin, podremos visitar el Castillo de Dracula.

Esto se va ambientando. En medio de una considerable subida, hacemos un descanso para tomar aliento muchooo aliento.

Esto se pone dificil. Falta entrenamiento, falta entrenamiento, falta entrenamiento..., mira que se lo tengo dicho.

Ya estamos dentro después de una dura ascensión.

Un interior entrenido y Marisa dando pistas de donde tenia que morderle Drácula.

Algo laberintico con puertas y escaleras donde menos te lo esperas.

Pasadizos casi secretos.

¿La cama del conde?

Una puerta distinta.

El pozo de los deseos. Aquí, junto al “pozo de los deseos” nos despedimos del Castillo de Dracula.

Era tarde a la salida del castillo..., una fina llovizna cubria el paisaje.

Buscando refugio. La fina lluvia arreció y dejó de ser fina, y pasó a ser gruesa, tuvimos que refugiarnos rápidamente...

La matricula doblada.

Extraña forma que tienen por estos lares de doblar las matriculas, la verdad es que en Rumania todo es un poco diferente.

Imagén típica.

De vuelta paseando al camping, no pude resistir la tentación de intentar retener una de las imágenes más típicas de las carreteras rumanas. No tiene nada que ver el tamaño ni la importancia de la carretera para verlo.

Señales típicas.

La señal de radar, omnipresente en todas las entradas a las poblaciones rumanas, los coches de policía también.

Haciendo tiempo hasta la hora de la cena, aqui junto al escudo de Bran.

Al día siguiente a Sighisoara.

La mañana amaneció chispeante, vamos que llovía de vez en cuando. El tiempo ideal para ver estás ciudades.

Una ciudad medieval, Patrimonio de la Humanidad por la U.N.E.S.C.O..., que s’está cayendo a trozos.

Cortas representaciones teatrales por las calles, al lado de tiendas de souvenirs. Observese el lamentable estado de las paredes en lo que se supone un “rincón típico”.

Habla por si sola.

Ante la estatua de Blad Tepes.

Edifcios diferentes. Es una ciudad medieval en el amplio espectro de la palabra medieval.

¿Qué pensabais que no? Pues si, allí también se come y se bebe..., cerveza...¡¡¡

Una catedral para una despedida. Esta es una de las fotos que mas he visto cuando preparaba el viaje sobre Sighisoara.

Bosques como este, son los que bordean algunas de las carreteras rumanas.

Una de mi pancha en Rumania para la posteridad.

Contrastes

En las próximidades de Bran.

Volvemos hacia el Vampyr Camp de Bran y decidimos fotografiar algo que ya habiamos visto en varias ocasiones a lo largo de las carreteras rumanas, centrales nucleares abandonadas. La verdad es que dan yuyu. Ahora sabemos que algunas d'ellas ante el encarecimiento de la energia, las están volviendo a reabrir..., que peligro por Diosss.

Mas contrastes.

El contraste del rojo con el azul al lado del negro y sobre verde “botellin”. Habiamos vuelto al camping sedientos, y mientras las chicas se arreglan para cenar...

Adios Transilvania

Al día siguiente partiríamos, nuestra etapa transilvana había concluido, el restaurante estaba justo a sus pies, no pude resistir el hacerle una última fotografía, a lo que durante mucho tiempo fue el motor/ilusión de este viaje.

Abandonamos el camping.

Recogimos bartulos con disciplina militar y a la 8’30 ya habiamos hasta desayunado y todo, dipuestos para la marcha dirección al Mar Negro.

Algo está cambiando.

Esta imagen comienza a precuparme. Manolo se quita la chupa y decide atarla a la maleta, lo que él llamaria “llevar algo por fuera”. Él que no saca el codo por la ventanilla del coche para no llevarlo por fuera, quede constancia con esta fotografía de prueba.

Definitivamente, algo está cambiando.

Si esto no es una “tiradada de tejos” en condiciones, que venga Dios y lo vea. Profundos y preocupantes cambios están ocurriendo en mi amigo, primero la moto, luego los tejos…

Llegada a Constanza.

Y por fin después de muchos baches, muchísimos, de algunas perdidas, atravesar Bucarest en hora punta.., a las 2 del medio día..., cuando más calor hacía vamos. Hemos llegado a Constanza a orillas del Mar Negro, está foto la hicimos desde el hotel.

El apartamento

En Constanza alquilamos un apartamento para los cuatro, salíamos a 70 € por pareja, el apartamento estaba muy bien, desayuno incluido, estábamos en primera línea de playa.

El Rte. italiano.

Por la noche, fuimos a cenar a un restaurante italiano justo enfrente del hotel, restaurante que a la postre sería uno de los mejores del viaje, si no el mejor. Comida excelente, atención muy buena a precios rumanos.

De cubatas

Y por la noche de cubatas en una terracita, decir que en Constanza estaban celebrando el 15 de agosto, lo que debe de ser una fiesta grande, muy grande para los de allí, todo el mundo en la calle, la playa abarrotada, fuegos artificiales, conciertos en la calle, etc.

Un día de playa.

Decidimos que aquella mañana solo haríamos playa, nada de visitas culturales, nada de turismo, nada de kilómetros, solo vaguear en la playa, en el Mar Negro..¡¡¡

Y como no, nosotros también sobre todo yo luciendo mi cuerpo apolíneo y mis dotes fotogénicas.

Desde la ventana del hotel, estas dos damas.

Planificando, aquel día habia poco que hacer, que alguién cierre la puerta del aseooo..¡¡¡

Por la tarde, un paseito por el “paseo marítimo” de Constanza, nada del otro jueves, pero es el Mar Negro…¡¡¡

Era tal el caos que se veía en todos los postes eléctricos, que al final no pude resistirme a inmortalizar uno.

La madre patria, a veces se nos olvida donde estamos.

Nos despedimos de Constanza.., Y que mejor despedida que una cenita en el italiano de marras, se comía de muerte…¡¡¡

A la entrada diluviaba y no pudimos hacerla, pero a la salida sí..., Rumania se quedaba atrásss....

Y Bulgaria nos daba la bienvenida.

La entrada en Bulgaria fue bastante mejor de lo que esperábamos, encontrándonos con unas carreteras más que aceptables que nos permitieron un buen ritmo bordeando siempre el Mar Negro, desde donde se divisaban unas vistas increíbles, llegamos a la ciudad de Burgas y decidimos parar a comer.

Igual nos estabamos perdiendo una oferta de puta madre, pero no sabiamos leer el bulgaro.

Después de la horrible carretera llegamos a Malko, nuestra desesperación al preguntar por un hotel…, las chicas dijero que preferian plantar tienda a dormir en ese hotel, la suerte nos hizo localizar un “chalet” donde alquilaban habitaciones. Y que habitaciones...¡¡¡ y que chalet...¡¡¡ y que piscina...¡¡¡ por 50 € pareja, habitación, cervezas (muchas), cena y desayuno. De cómo se planteaba a como terminó el asunto.

Un hombre desesperado

Este pobre señor (padre de la propietaria del chalet/hotel) protagonizó sin saberlo una de las anécdotas más celebradas del viaje. Bulgaria es el único país del mundo donde los signos con la cabeza de afirmación y negación van al contrario. El señor muy solícito él, nos abrió el cerrojo del portón para guardar las motos, pero su error estuvo en preguntarnos antes…, imagínense el disloque al nosotros afirmar con la cabeza..., y ver que el no levantaba el cerrojo, entonces negábamos con la cabeza…, el levantaba el cerrojo, nosotros confirmábamos con la cabeza…, el s’empezaba a cabrear..¡¡¡

Pues eso, que una vez cambiados, duchados, hechas las paces con el señor de marras ¿Qué mejor que una cervecita al borde de la piscina?

Lástima de foto movida..., en ella se puede comprobar el gran ambiente del que estuvo impregnado todo el viaje.

Estabamos en la frontera.

A la mañana siguiente tan solo perdimos una hora en la frontera turca, sacar el visado, sellado de pasaportes y poca cosa más.

Unos atrevidos..., aunque el asfalto está mucho mejor de lo que parece.

Decidimos hacer el viaje previsto a pesar de las malas experiencias de las carreteras rumanas y búlgaras, evitar la autopista a Estambul y seguir camino hasta el Mar de Mármara. Por carreteras secundarias, fue un acierto total.

Y llegamos a las inmediaciones de Estambul, justo a la hora de comer...

Esta es la única foto del único restaurante donde al comer teníamos un camarero detrás reponiéndonos la copa, eso si..., de agua...¡¡¡¡

Objetivo conseguido.

Después de un año pensando en él, y muchos meses planificando rutas y lugares que visitar, el objetivo de llegar a Estambul se había conseguido, y tan solo con un día de retraso al plan previsto, todo iba perfecto.

Otro apartamento

En esta ocasión alquilamos un pequeño a la par que cutre apartamento en el centro histórico de Estambul, a 5 min. de Santa Sofía. Nada que ver con el apartamento de Constanza, pero nada..., nada.

Dando una vuelta por la ciudad la primera tarde.

Terminando de pasar la tarde.

Y como estabamos cerca, al menos una vista por fuera, mañana sería el día grande de las visitas.

La comida fue con agua..., ¿pero la cena?...

Aquella noche encontramos un restaruante próximo al apartamento donde poder cenar y beber cerveza. Que el agua oxida que es una barbaridad...¡¡¡

Y a la mañana siguiente.

La mañana nos sorprendió con algo agradable, lo mejor del apartamento.., el desayuno se hacia en la terraza superior, cubiertos por una frondosa parra y con vistas al Mar de Mármara.

La Mezquita Azul

Esa mañana como estaba previsto, había que turistear por la ciudad, lo primero Mezquita Azul. Estaban cambiando las alfombras.., inmensas...¡¡¡

Santa Sofia. El dedo de la fertilidad, o el “aburejo” o vete tu a saber que o donde metió el dedo.

Ante las puertas del Gran Bazar nos quedamos ese día, ya qu'era domingo..., y estaba cerrado.

Impresionante Santa Sofia desde fuera también.

Bajada a las famosas Cisternas de la ciudad, con la cabeza de Medusa.

El refrigerio, curioso, pero fue el único kebab de rollo que nos pudimos tomar en Estambul, allí no hay rollos..¡¡¡

Un paseo por el Bósforo, subiendo al barco y acompañados de nuestro pseudo guía, que nos quiso dejar tiraos en Asía.

Que bien están aquí.

Como en muchas otras ciudades, conviven los aspectos más modernos con los más clásicos. Desde el Bosforo.

Según nuestro guía el 5 puente colgante más largo del mundo. Cruza el Bosforo de parte a parte, une Europa y Asía.

Marisa haciendo barcostop, ya que nos querían dejar tirados en Asia y no volver a por nosotros, total solo éramos noventaitantos.

Esto es Estambul, Gente, mezquitas, mar, atardeceres..., todo esto y mucho más es Estambul.

La nota tierna d'este viaje, es curioso pero en Estambul apenas vimos perros..., pero si muchos gatos.

El Restaurante Medusa.

Y para cenar en el Resturante Medusa, recomendable de todas todas, pegadito a las Cisternas, con muy buena calidad y precios muy muy contenidos, además hablando castellano.

El te turco, Había que probarlo, bueno ellos..., como veis yo sigo con el clásico café “expressssso”.

Al día siguiente la visita era obligada, al famoso Palacio del Topkapi. Henos aquí en la cola de entrada.

Por sus interiores.

Las vistas desde el interior del Topkapi.

Y nos despedimos del Topkapi, para no cansar al personal y no cansarme yo.

Y nos vamos a comerrrr..., o acaso lo dudabais...? al Medusa, como no.

Y después de comer, ellas al Gran Bazar, que el día anterior había estado cerrado, querían ver no sé que cosas ¿comprar? seguro que noooo.

Y nosotros, es decir los chicos..., a darnos un buen baño al Mar de Mármara.

El agua limpia y transparente aunque parezca mentira, la temperatura como la de mi Mediterráneo valenciano y medusas, yo creo que mas.

Y mientras esperábamos a que las chicas se arreglaran para la cena, vimos nuestras motos llenas de pequeños “okupas”, nos pidieron permiso para subir..., que ricos, como discutían en turco entre ellos por ver quién se ponía delante.

Y la última cena en Turquia, en el restaurante de un ruso, donde nos pegaron una clavada de mucho cuidado. Aún me duele.

A la mañana siguiente ya estabamos de nuevo en marcha, abandonabamos Estambul y Turquia, a traves de una buena autopista de tres carriles por sentido, gasolineras suficientes y apenas nada nada de tráfico. Eso si, tuvimos que hacer 28 km. por dentro de Estambul hasta llegar al peaje de dentro de la ciudad.

Una para de transición para comer en un pueblo de Bulgaria, y rápidamente en marcha, aun nos quedaba mucha tela por cortar.

El día nos llevo hasta Kostenec, población cercana a Sofía en la que se encontraba un balneario de aguas termales, tanto es así, que en el apartamento que alquilamos para pasar la noche a 7 € pareja, el agua caliente era termal. Lo suyo nos costó poder cenar aquella noche, nos tuvimos que conformar con unas patatas fritas con queso búlgaro y unas cervezas (menos mal) tan solo un bar en todo el lugar y el problema añadido a la comunicación, los gestos con la cabeza…, estábamos en Bulgaria…¡¡

Otra etapa más de transición, aqui en la frontera de Bulgaria con Serbia.

Atravesando Serbia, el calor era afixiante.

Serbia no fue un país que nos resultara agradable, allá donde parabamos se percibia que no eramos bien recibidos, gasolineras, bares, restaurantes, tiendas de souvenirs. En esta gasolinera tenían cortada el agua de la fuente para que los turcos que regresaban a sus países de trabajo, tuvieran que comprar el agua en la tienda.

Aquella noche, llegamos a Belgrado. Detrás d'ellas discurre el Danubio.

Poco pudimos ver de la ciudad de Belgrado, llegamos casi de noche. Eso si, nos dio tiempo a ver un par de edificios bombardeados que no pudimos fotografiar por la oscuridad de la noche y de la zona. Mucha gente paseando por sus calles y plazas y más motos locales de las que esperábamos, eso si, casi todos sin casco.

La cena en un restaruante de Belgrado, donde no fuimos especialmente bien atendidos, los españoles no les caemos muy bien.

Buen rollito.

Habíamos llegado a Belgrado, a pesar del especial interés por parte de los camareros en mostrarse lo menos agradables posibles (casi rayando en lo desagradables) entre nosotros continuaba el buen ambiente de todo el viaje. Yo cuento lo que vi, con no habérnoslo enseñado, todo solucionado.

Al día siguiente abandonabamos Servia y entrabamos en Croacia.

El paso por Croacia fue tan solo de tránsito, aqui en la frontera con Eslovenia.

Llegando a la capital eslovena Ljubljana comenzó a llover, con alguna dificultad encontramos alojamiento a precio razonable 60 € pareja, es una ciudad muy turística. Afortunadamente cuando la lluvia comenzó a arreciar con fuerza, ya estábamos en el hotel.

Con lluvia estas ciudades son muy bonitas, adquieren una luz especial, creo que la que le pertenece, ciudades grises y verdes, las sonrisas las poníamos nosotros.

Hay que reconocer que en estos países, están preparados para lo que sea, sobre todo para la lluvia.

Nuestros amigos Manolo y Mª José, debian regresar a Valencia, el trabajo es lo primero el viaje llevaba dos días de retraso y al día siguiente por la mañana nos dijimos “hasta pronto en Valencia y siempre por lo negro”.

Nosotros podíamos seguir el plan previsto, y era entrar en Austria y muchas más cosas...

Una vez en Austria, al fondo se divisaba el Großglockner, la idea era subirlo o mejor atravesarlo otra vez, ya que la primera vez que lo hicimos hace 2 años, entre la lluvia, la niebla, el frío y el miedo apenas pudimos disfrutarlo.

Nos vamos acercando.

Muchas curvas despúes, llegamos hasta allá arriba, donde todo parece más pequeño y uno se siente enorme. ¿ó al revés?.

Después de las fotografias nos ponemos de nuevo en marcha.

Y nos disponemos para la bajada.

Una vez bajado, hacia hambre, de modo que buscamos un restaurante motero de los muchos que abundan por la zona, obsérvese al oso, el casco en el manillar con el “glasex” para limpiar los moskitos…, además a precios razonables, la única pega es que no tenían para visa, y tuve que buscar un cajero en un pueblo cercano.

Como iba a faltar una foto de esta comida, así se come en Austria..¡¡¡

Las cataratas Krimml

Pusimos rumbo a la ciudad de Innsbruck para pasar la noche, y no pudimos evitar darnos un garbeo por las cataratas, lástima que estabamos tan lejos, en el aparcamiento, varios autocares y muchos coches particulares.

Innsbruck

Y por fin llegamos a la capital del Tirol. Dos años antes no pudimos verla por falta de tiempo, conseguir un hotel a un precio aceptable nos costó lo suyo, al final un B&B por 58 € desayuno incluido, no estuvo nada mal.

El día de los puertos, 4 pasamos aquel día, el para nosotros nuevo FlüelaPass (2383), luego dos viejos conocidos el OberalPass y el FurkaPass y para finalizar uno de los más deseados para mi, el GrimselPass (2165).

Magnificas carreteras rodeadas de paisajes increibles.

Torrentes casi cascadas que discurren perpendiculares a las carreteras, este apenas un par de metros nos separaban del agua.

Desde arriba del FurkaPass observábamos la bajada que nos esperaba y al fondo como se elevaba la subida hacia el GrimselPass.

Justo al contrario, el Furka visto desde el Grimsel.

Esta creo que es al foto más tipica de todos los moteros que subimos a los Alpes, y a mi me faltaba en mi colección.

Solo hasta Interlaken

Aquel día ya no dio mucho más de sí, decidimos parar en Interlaken y recordar cuando estuvimos allí en el 2.002.

Un inoportuno resfriado nos hizo parar en Grenoble, impidiéndonos hacer el previsto “Combe Laval”, así que para otro año será, segurísimo..¡¡

Pues como no podíamos hacer otra cosa, decidimos darnos un garbeo por la vieja ciudad de Grenoble, aprovechamos para subirnos a “estes boletes” y contemplar la ciudad desde la Bastilla.

Y dando un paseo por sus calles, encontramos bares con “autentico sabor español”.

Mas representación española en Grenoble.

Al día siguiente nos ponemos de nuevo en marcha.

Al día siguiente pusimos la rueda delantera de nuestra moto rumbo a España. Y claro por esas autopistas francesas uno se encuentra cualquier cosa. El colega muy simpático se soltó de manos para saludarnos y darnos permiso para fotografiarlo, íbamos a 130 km/h por la autopista, la foto no pudo salir mejor.

Había que buscar la salida adecuada de la autopista por Perpignan, para pasar por la zona de Port Bou.

Bueno, veintitantos días después, regresamos a la vieja piel de toro. Y por donde más nos gusta entrar.

Callejeando por Cadaques.

Atardeciendo

Bueno, veintitantos días después, regresamos a la vieja piel de toro. Y por donde más nos gusta entrar.

Estabamos cerca de casa, así que volvimos a nuestros hábitos hatituales.

Contemplando la playa desde una terracita en Cadaques. Esta foto está dedicada al Club VFRspain, va por todos vosotros.

Por la tarde pusimos la moto en dirección al Cabo de Creus.

Una lástima que la niebla nos impidiera admirar más esa virguería de la naturaleza.

Lo dicho..., una vigueria el Cap de Creus.

Uyyyy esta se me ha colado..¡¡¡

Yo también estuve...¡¡¡

Vaya, una de los dos juntos..¡¡¡

Dando testimonio.

En la casa de Dalí.

Cadaques poco más dio de sí, ál día siguiente en unas horitas a casa en Valencia.

Esto es to, esto es to, esto es todo amigos...¡¡¡

Después de 28 días de viaje y 10.080 km. En mi marcador..., regresamos a casa de nuestra aventura con la sonrisa puesta y pensando donde iremos el verano que viene. Un saludo en V’ssssssssssss