10-5-13

SANTA TECLA

Por Sergio Martínez Ruvira (errante)

Santa Tecla me acompañó ayer en un día perfecto para la práctica del motociclismo como diría mi vilipendiado y ahora muy añorado Valentín Requena (otros vendrán que bueno te harán).

 

9 am. Con la sola compañía de Jesús (futain) y de la Santa, salgo de Valencia con dirección “a pasar el día” me da igual donde, lo que quiero es rodar en moto. Salir de la capi cuesta lo suyo a esas horas en día laborable, llego a la “revolta del pixaor” y por una vez recuerdo el maldito radar allí ubicado. El tráfico se va diluyendo y como de costumbre el carril del medio lleno de coches a 90 km. los carriles derecho e izquierdo vacíos, que rabia que me da eso…, como veo que haciendo luces no se apartan, ni corto ni perezoso me pongo en el carril de la derecha y comienzo a rebasar y rebasar (que no adelantar) miro por el retrovisor y veo que Jesús hace lo mismo pero por donde Dios manda (por el carril izquierdo)…, mierda, mierda, mierda…¡¡¡ una pareja de la Guardia Civil en la derecha digo yo que admirando mis “diestros rebasamientos”, afortunadamente uno de ellos está embelesado con la moto de Jesús y el otro concentrado intentando descubrir que coño moto era la mía…, ¿una TD queee?

 

Llegamos a las inmediaciones de Domeño viejo y cuando a lo lejos diviso “la curva de Pepe” cierro de golpe mi visera, saco un palillo y lo apretó con fuerza entre mis dientes (a falta de cuchillo) miro por el retro. y como no podía ser de otra forma medio Jesús está justo pegado al baúl de mi moto, el otro medio ya anda descolgado por la derecha.

Comienza el recital de curvas, no puedo ni ver la cascada de Domeño viejo, miro por el retro y siempre llevo a medio Jesús pegado a mi TopCase –como va este tío-, me digo entre dientes y el palillo a tomar por culo –joder, sin palillo.., ahora llega antes que yo fijo-.

Pero no, Jesús es buen colega. Ha visto como se me caía el palillo y estirando la mano lo ha pillado al vuelo, para devolvérmelo luego.

Llegamos a Tuejar, pueblo de recuerdos para ambos, el brillo de nuestros ojos nos delata. Entramos al bar y todos los lugareños pegan el culo contra la pared –que no joder, sonreímos, -que no os vamos a pegar ni náh, que solo venimos a almorzar- y los capullos que no se apartaban de la pared, nosotros a lo nuestro, un par de bocatas y dos botes de Seven’Up para acompañar.

Ya conocéis lo que pasa en estos almuerzos, recuerdos, risas y llantos a porcentajes iguales.

Llega la hora de la despedida, mi compañero tiene que volver a sus quehaceres y yo le había prometido a la Santa, darle un garbeo de padre y muy señor mío.

- Señora...!!!- le dije yo en tono imperativo (ya me conocéis)
- Ya estamos solos- y va y se ruboriza…¡¡¡
- Arremánguese la falda, y súbase a la moto-
- Y cuando suba, ya puede morder el palillo que le dije que se trajera-
Subimos a la moto y noto un pinchazo en la nuca, me giro como puedo…
- Ese palillo no noooo, animal…¡¡¡ que es de los chinosss…, pero de comer…¡¡¡

Tuve que darle el mío usado como estaba, pero no dijo nada, como iba de invitada y es Santa/Martir, y ahí es ná, no se iba a poner por un palillo usado a estas alturas del curso.

Nos ponemos en marcha 1ª 2ª 3ª 4ª 5ª 6ª primera curva de izquierdas, bajo 5ª 4ª 3ª y contra curva de derechas subo a 4ª y naaaaahhh no voy relataros todas las curvas.

Desaparecen de nuestra vista los campos de labor y comienza el bosque, aún no nos hemos dado ni cuenta estamos en el Alto de la Montalbana y su famosa ciega de izquierdas en rasante y no se trata de una “discapacitada…, para nada”.

Comenzamos la bajada hacia Titaguas oliendo a monte, doblamos los sembrados de paneles solares y enfilamos la larga recta…, y al llegar a la gasolinera de la entrada del pueblo, Tecla me da unos golpecitos en el hombro…, disminuyo la velocidad y me sisea -me hago pis-…, el almuerzo y eso, así que paro para que desbeba y aprovecho para hacerle una foto a la “perla del asfalto”.

 

 

 

 

 

 

Abandonamos los badenes de Titaguas y nos metemos de lleno en la bacheada y dejada de la mano de Dios (cosa que aprovecho para comentarle sutilmente a Tecla, como tiene enchufe) carretera con dirección a Aras de Alpuente y desde 2.001 Aras de los Olmos.

Ya estamos rodeados de pinos y de aromas a romero, apenas nada de tráfico…, dejo rodar la moto, disfrutando de cada curva, de cada bache, de cada raiz que asoma por el asfalto…

Conyo…¡¡¡ un coche antiguo, pero mucho, debe de ser de los años 50s, no conozco la marca, pero la matricula es belga, lo sé porque es con números rojos y fondo blanco…, y también porque en la banda azul hay una B. Las curvas me impiden adelantarlo, así que me quedo cotilleando, es un descapotable bi-plaza, y lo llevan lo que parecen dos hombres…, bueno en realidad lo lleva uno solo el otro solo mira.

 

 

 

 

 

Un palmo recto, un golpe de gas y dejo atrás el descapotable no sin antes fijarme que lleva un circulo grande pintado en la puerta con un número, enseguida acuden a mi mente recuerdos de los dibus de Los Autos Locos, tenia toda el aspecto de ser algún tipo de Raid de coches de época, así que cual “Alambique Veloz” me pongo en post de alcanzar a Penelope Glamour.

Joder, está vez el que se mea soy yo, así que paro junto al refugio de montaña que hay cerca de la carretera…, no para mear dentro, no, si no por sus alrededores. Mientras micciono, veo que el “Stuka Rakuda” me vuelve a adelantar…¡¡¡

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Profundos barrancos a mi izquierda y denso bosque a mi derecha, comienza una bajada frenética, se barrunta el puente de Santa Cruz de Moya, miro a lo lejos y le señalo a Tecla, -miralo ahí lo tienes- alla a lo lejos se muestra impertérrito, alto de cojones, como siempre.


Curvas de derechas y de izquierdas, es un no parar, vuelvo a ver el “Stuka Rakuda” y lo adelanto en un estirón, esta vez les saludo con la mano, ellos me devuelven un beep beep.

 

 

 

 

 

 

 

Estamos a punto de cambiar de comunidad, de provincia y de asfalto, Castilla La-Mancha nos da su bienvenida, en especial Cuenca.
 

Y por fin llegamos al famoso puente, se merece una parada para que Tecla le eche un vistazo y se fume un cigarrito si quiere. Veo que le acaban de poner asfalto nuevo…, ya podían poner un poco de eso en los agujeros que hay kilómetros atrás.
 

Joder, joder, joder y el “Stuka Rakuda” que vuelve a pasar…, esta vez el que saluda primero es él.

Continuamos camino por los curvones enlazados de 3ª que hay antes de llegar a Santa Cruz de Moya, una gozada, como de costumbre.

 

 

 

 

 

Hemos rebasado Sta. Cruz y vamos dirección Ademuz…, Horror…¡¡¡ Horror…¡¡¡ las “emes” de la Muerte, ya no me acordaba de ellas, un grupo de curvas en herradura oxidada y a mala leche, la última vez que las pasé estaban casi cubiertas de grava y gravilla. Le digo a Tecla –cogete que vienen curvas- y me responde –ya no me queda palillo- ¿Qué hago? Pues tirar pá’lante.

Voy descendiendo las “emes de la muerte” con sumo cuidado, las vistas a la derecha son impresionantes, con lo que se supone el desfiladero del Guadalaviar, y al frente el panorama en acojonante asfalto roto en 360º, hay que ir con cuidadín aunque se encuentran en mejor estado que la última vez.


Me deshago de las temibles curvas y llego al valle, bueno más que un valle es un cañón con el Guadalaviar pegado a la derecha de la carretera, baja marrón, supongo que de las últimas lluvias caídas por la zona. Pronto llega un tunel, 70 m. advierte la señal, pero no tiene peligro es en recto y se ve la salida perfectamente, al poco otro túnel…, pero este pertenece al grupo de los cabrones, estrecho, oscuro como boca de lobo y curva de 90º al final, curva que dicho sea de paso, siempre siempre me como.

 

Ya se divisan los tejados de Casas Bajas y a no tardar dejo atrás también a su hermana Casas Altas, ya queda poco para llegar a Ademúz.

Ademuz, cabeza de partido que rima con altramuz y que no tiene nada que ver con Daimuz (digan lo que digan). Está mediada la mañana, es viernes y se ve el ajetreo de la gente por las empinadas calles, se percibe algo de turismo ¿Quién hace turismo un viernes en crisis? Pues haberlos…, haylos.

Que raro, se me había olvidado con tanta curva y tanto túnel, pero debía de haber adelantado yo hace rato al Stuka Rakuda, y una de dos, o ha sacado las alas o el Stuka no sigue el mismo camino que yo ¿Dónde se habrá desviado? Ahhhhhh ya caigo, debe de haberse desviado en Sta. Cruz y haber cogido el desvió a Landete. Algo me dice que lo volveré a ver.

 

 

Bueno, por fin llego al cruce de caminos, donde debo de elegir entre Cuenca o Teruel, estaba claro dirección Cuenca…, este tramo hasta Cañete es cojonudo, compensa con creces los baches, los badenes y las malas curvas anteriores. Es una carretera rápida, libre de tráfico, vuelvo a recuperar el metro de arcén y va por encima de las montañas, muy cerca del cielo, tramos así te hacen sentir “el rey del mundo”…, que va a saber el Di Caprio ese, si en su vida ha rodado en una moto por las tierras altas, cuando miras a derecha y a izquierda y todo está más bajo que uno mismo, solo negro abajo y azul arriba.

Me fundo los casi 40 km. que hay hasta Cañete en un suspiro, antes de llegar a Salinas del Manzano me cruzo justo en una curva una Strom, joder…¡¡¡ no puedo saludarlo, estoy en plena negociación con una “ciega” de izquierdas (no, no es una roja que se ve poco, no) salgo de la curva para descubrir que unas 5 motos más seguian a la Strom, a estos si pude saludarlos como Dios manda.

 

 

 

 

Me fundo los casi 40 km. que hay hasta Cañete en un suspiro, antes de llegar a Salinas del Manzano me cruzo justo en una curva una Strom, joder…¡¡¡ no puedo saludarlo, estoy en plena negociación con una “ciega” de izquierdas (no, no es una roja que se ve poco, no) salgo de la curva para descubrir que unas 5 motos más seguían a la Strom, a estos si pude saludarlos como Dios manda.
Llego a Cañete, ciudad medieval con alrededores canadienses y donde en invierno hace un frío del carajo, allí los grajos no vuelan bajo, no, allí los grajos van andando como si de personas se tratara, han colgado las alas.

Tecla no me pide parar, así que continuo “marxeta” para casi lo mejor del día, las curvas hasta Carboneras de Guadazaon, con ese asfalto nuevecito, sin baches, con una visibilidad del 80% cuando no del 100%, saco de la sobredeposito otro palillo para llevar algo entre dientes y me lanzo al ataque, una y otra y otra y otra y otr... Conyo un unifamiliar con ruedas, lo adelanto antes de que le de tiempo a mirar por el retro. Dos curvas más, tres, cuatro, cin…, hoy no es mi día un 4 X 4 a 60 km. y línea continua, y frenando en todas las curvas, me arrimo a la izquierda, es una mujer mayor, me ve por el retro. y se acerca a la raya como para no dejarme pasar. No puedo adelantarla, cagonnn toooo…¡¡¡

Hostia una recta de 50 m. tiene línea continua, pero kld. golpe de gas y ya es historia…, apenas recuerdo ya la gran pitada que me pegó (¿no se supone que ella tiene que facilitar el adelantamiento?). Sigo enlazando curvas a diestro y siniestro, la verdad es que son una gozada, nooooooooooooo, un 5 ejes y cargado hasta los topes…, línea continua, este es más complicado de adelantar, pasa un minuto como si fuera una hora, varias curvas después, y para mi desesperación la vieja que se acerca por detrás, seguro que aún tiene la mano pegada al claxon…, línea discontinua por fin, acelero fuerte y me deshago del camión…, la vieja no lo adelanta, joder si tiene sitio y tiempo de sobra…, sigo a lo mío…, ultima curva de derechas en subida y cuarta arriba, es la que indica el final del circuito Cañete/Carboneras.

 

 

 

Subo el puerto del Rocho con avaricia, sé que son las últimas curvas interesantes hasta dentro de unos cuantos kms. Luego los cuatro curvones de 2º antes de llegar a Fuentes donde hago un alto en el camino para estirar las piernas y observar como negros nubarrones se ciernen sobre mi cabeza. La de Tecla no se preocupa, como es “angelical” no se va a calar si llueve, es como de GoreTex. Ya de paso le hice un comentario por lo “bajini” –habla con tu colega Pedro, y que no me puteé- y así quedó la cosa.


Fuentes es la antesala de Cuenca por esa carretera, a partir de ahí dos tremebundas rectas conducen a la circunvalación de conquense.

 

 

 

 

 

 

Cuenca, ciudad patria de los “cuencosaurios” y de los conquenses, claro; una de las mejores ciudades que conozco para vivir, donde la calidad de vida adquiere otra dimensión, donde comprarte un libro en su única librería es una gozada, o pasear por Carreteria un domingo por la tarde, o subir al Castillo un día de lluvia o pegarte un leñazo en una de sus heladas cuestas en invierno.

Cuando llegué al desvió de su circunvalación, no lo pensé y fui directo a atravesarla como siempre, hasta Cuatro Caminos y de ahí la carretera a Tarancon. Mientras la atravesaba e iba observando los cambios que los años han ido operando en ella, recordé que aquí fue donde me gané el sobrenombre de “El loco del fiesta rojo”, no, no es que yo fuera un rojo de fiesta no, es que tenia un Ford Fiesta rojo y lo conducía en zig-zag decían ellos. Una ciudad sin prisas, no…, para conducir tampoco tenían prisa. Obervé que las viejas costumbres no habían cambiado, siguen conduciendo igual de lentos y se ponen a charlar con el coche de al lado cuando les apetece, que para eso se conocen…¡¡¡

 

 

 

 

Dejo atrás Cuenca y los recuerdos y enfilo la carretera de Tarancón, en realidad esa carretera va a más sitios, a Madrid por ejemplo, pero los de Cuenca son muy suyos y para ellos es la carretera de Tarancón.

Llego a una circunvalación que apenas conozco y que no se parece a la que yo recordaba y sigo las indicaciones de Guadalajara, que es justo hacia adonde yo quiero ir. Llego al primer pueblo Chillarón de Cuenca, joderrrr como está el panoramaaa, yo hubiera puesto la mano en el fuego de cualquiera, a que antes se llamaba Chillarón del Rey, no sé, no sé.

Caspitas…¡¡¡¡ en medio de Chillarón, en una terracita aparecen aparcados dos “autos locos” y sus pilotos y copilotos tomándose “un algo”. Y ninguno de los dos se parece a mi compañero de ruta Stuka Rakuda, estos son de la misma “quinta” pero desconozco que marcas y modelos. Me da vergüenza parar y hacerles una foto así que continuo mi marxa.

 

 

 

 

Que ven mis ojos..¡¡¡ el Stuka Rakuda…¡¡¡ lo adelanto y concierto de claxons…¡¡¡ me sonrío para mi mismo, a la vez que voy razonando cual será su lugar de reunión ¿Guadalajara?, ¿Madrid? Una buena y bonita vuelta, desde luego…, y mientras ando con mis pensamientos joder joder, tengo delante de mi y para adelantar a “La Antigüalla Blindada”…¡¡ conducido por los “gansters”…¡¡¡ los adelanto y no puedo evitar saludarles.

Joderrrrrrrrrrrr, dos rectas más adelante y cuatro curvas y veo otro “auto loco, el Tronkoswagen por ejemplo” con número en la puerta, esto mola, ¿Cuántos habran más? Me he fijado y todos son matriculas belgas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acelero rápido y lo adelanto, me quedan unos pocos km. para llegar a Villar de Domingo García (¿a que tiene nombre de pueblo mexicano?) y allí me tendré que desviar y seguramente los perderé, recuerdo que justo antes del pueblo hay una gasolinera. Si voy muy deprisa quizá les saque el tiempo suficiente como para parar, la moto, bajarme, sacar el móvil y hacerles unas fotos cuando pasen…¡¡¡

 

 

 

 

 

 

 

Me dio tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

Y este era el Stuka Rakuda…¡¡¡


Ya no volvería a ver a Los Autos Locos ¿Dónde irían? No lo sé, pero no me hubiera importado ir unos kms. conduciendo uno de ellos.

 

 

 

 

 

 

 

Cojo el desvío hacía Albalate de las Nogueras, yo diría que la carretera está arreglada, pero hace demasiados años para estar seguro, el caso es que está bien, como casi todas las carreteras de Cuenca.

 

 

 

Una vez en Albalate dudo entre Villaconejos de Trabaque o La Frontera, se que acabo de entrar en los llamados Pueblos del mimbre. Recuerdo que la carretera a La Frontera era más bonita, comienzo a subir un pequeño puerto y pienso este asfalto es nuevecito, pero esta curva es viejecita “me la comía siempre, y me la sigo comiendo”. La carretera está muy bien, pero el paisaje es muy de labor, algunos tractores faenando la tierra y se acercan las 2 del medio día, tengo que darme prisa que se me tira el tiempo encima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Continuo dirección Cañamares y entonces lo veo y no puedo más que sonreírme y bendecir mi buena memoria.
 

Tengo que parar y hacerles una foto, mi gente de la capi, esto no lo conocerá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Varas de mimbre secándose al sol...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llego a Cañamares y lo tengo claro, tengo que pasarme por la Hoz de Priego y rapidito que a las 2’30 quiero estar comiendo en Beteta. Así que dicho y hecho…, Que las fotos hablen por si solas...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pongo la rueda dirección Beteta, voy con el tiempo pegado al culo si quiero llegar a comer a las 2’30…, salgo de Cañamares y joder, el primer dilema importante indicación de Puerto de Monsaete a la izquierda, hummmm, yo sé que hicieron un túnel, de hecho creo que lo pasé en una ocasión…, pero ese puerto, ese puerto tiene un sabor y un olor…, y a saber cuando volveré a pasar por aquí, y en eso Tecla en el hombro…, pero si está mal tardaremos mucho, y no cumpliras el horario, yo miraba a Tecla y al “dimoni” alternativamente y va a ser que me dejé llevar, pero comencé a subir el Monsaete…, que maravilla…¡¡¡

 

 

 

 

 

 

Carreterita estrecha, pero ni un solo coche, sin baches, la pinocha amontonada en los bordes de la carretera y venga a subir y subir…, otra vez cerca del cielo.

 

 

 

 

 

Me detengo en una de las curvas y veo la nueva carretera allá abajo, me alegro de haber subido, de haber “perdido el tiempo” que como el dinero, ¿para qué está? Para gastarlo en lo que a uno le gusta (si puede).


Mientras hago la foto, suena el teléfono, coño hay cobertura…, mi hija me llama –papa, ¿vas a venir a comer? – no hija, ando algo liado por la sierra, nos vemos a la tarde-. No sé porqué vinieron a la mente, los bandoleros Txema el Tempranillo, el Pernales, el niño del Araal y como no Curro Jimenez…¡¡¡

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Continuo con mis pensamientos cuando ya estoy atravesando Vadillos, y dejo a la izquierda el desvío de Solan de Cabras…, ahora ya no se embotella agua de allí, embotellan no sé donde en la provincia de Guadalajara, lo escuché en la radio, Manolo y yo si bajamos hasta allí en una ocasión ¿te acuerdas?, por aquel entonces el agua de Solan de Cabras era de verdad de Solan de Cabras.


Una lástima que vaya con prisas, porque comienza el espectáculo de la Hoz de Beteta, si la de Priego es bonita, la de Beteta es espectacular.

 

 

 

 

 

 

Paso por debajo del arco que da la bienvenida a uno de los desfiladeros más bonitos de España, el asfalto sigue siendo bueno a pesar de los años, y observo que es mucho más bonita la Hoz de lo que yo la recordaba, se podrían hacer mil fotos, pero tendrían que esperar a otro viaje, eran las 2 más que cumplidas y aún me quedaba mucha tela por cortar.

 

 

 

 

Paré a repostar en la gasolinera de Beteta, aún me quedaban unos litros, pero recordaba de una ocasión anterior que no reposté y luego lo pase apurado hasta llegar a Tragacete que es donde está la siguiente gasolinera, de paso le pregunté a la moza un lugar donde comer en Beteta que no fuera Los Tilos, no sé come mal, pero es algo caro. Me mandó a Casa Tere…, pues a Casa Tere.

Me metí entre pecho y espalda algo de material de la orza del lugar con unas patatas que si bien eran caseras, también fueron escasas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Dos cafés después y un chupito de Resolí (recordando viejos sabores) me puse en marcha de nuevo, ahora hacia Tragacete pasando por el Nacimiento del Río Cuervo, quizá lo que hace más años que no había vuelto a ver, siempre lo paso de largo, porque como ya lo he visto. Pero las últimas noticias que tengo son que ha habido algunos cambios y quería ver por mí mismo, cuales se habían operado en el lugar.

30 espectaculares km. separan Beteta del N. del rio Cuervo. La sensación de que algún animalejo te va a dar un susto de un momento a otro no me la quitaba nadie, son kilómetros de naturaleza pura, de bosques impenetrables solo comparables a unos pocos escogidos de Europa, pinos de una verticalidad y altura tal, que las ardillas cuando saltan de uno a otro, no miran al suelo. Tecla no decía náh, tan absorta como estaba mirando el paisaje…, tanto así que llegamos al Cuervo y no se dio ni cuenta.

 

 

 

 

 

En realidad está casi todo igual que hace muchos años, un par de garitos más en la entrada, y todo vallado…, antes no lo estaba. Por lo demás, es la mejor época para visitarlo, es cuando más agua hay, y este año…, a presión…¡¡¡

Volveré a dejar hablar a las fotos…

 

 

 

 

Yo estaba, ehhh…¡¡¡

 

 

 

Después de haberle pasado revista y ver que una vez más ha vuelto a aprobar satisfactoriamente, vuelvo al parking donde había dejado la moto, el casco, la chupa…, es la ventaja de salir en estas fechas y días raros, no había ni dios en el Cuervo.


 

 

 

Poniéndome el casco para salir, dos BMW’s que llegan, saludan y preguntan -¿merece la pena?- y yo contesto –tan bonito como lo que habéis visto hasta ahora- y continuo mi camino.

 

 

 

 

 

 

Marchaaaaa…¡¡¡ dirección Tragacete, la carretera la recuerdo tal como es, muy ancha y como un tobogán con subidas y bajadas y un asfalto impecable, me animo yo solo “le doy cera al puño”, hace una tarde magnifica la carretera es ideal y Tecla ni se “cantea” así que llego a Tragacete…, siguiente parada el desvió al Puerto del Cubillo para acercarme al Nacimiento del río Tajo. Me muevo deprisa y los 5 kms, que hay hasta la desviación casi no me da tiempo a engranar todas las marchas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miro a un lado, miro al otro lado y miro el reloj, son las 5 de la tarde, si subo a ver el Tajo entre ir, mirar y volver me va a llevar una hora, así que a las 6 me encontraré en el mismo punto donde estoy ahora, y me quedan más de 200 km. para volver a casa. Y vuelta a discurrir el temita, pedí el comodín del público, pero nada, yo miraba a Tecla y ella mi miraba a mi…, pero la jodia no decía ni “mu”, un consejo, no llevéis a una Santa de paquete, vale que no se mueve, pero tampoco es que te eche una mano.

 

 

 

 

 

 

Es evidente que opté por la prudencia y dejando el Tajo para otra ocasión. Así que me puse dirección a Cañete otra vez. A las 5’35 llegaba al pueblo y a las 7’30 aparcaba la moto en el garaje, 621 km. después.
 

En un día perfecto para la práctica del motociclismo.
 

Esto es to, esto es to, esto es todo amig@s…¡¡¡
 

au