ESKIMOS 2.018

Eskimos, una concentración portuguesa invernal que organiza el Motoclube de Vila do Conde en el Vale do Rossim en la Serra de la Estrela.

Oí (leí) hablar de ella hace un par de años a través de Internet, una concentración invernal no muy conocida pero con buenas referencias y opiniones y a más pedir, a una distancia justa, ni muy cerca ni muy lejos..., me dio que pensar.

Y pensé, pensé en acudir a la 10ª edición en 2.017, pero unos días antes, un inoportuno temporal de frío y nieve se iba a producir justo los días de llegada y estancia en la concentración, de tal forma que no solo me complicaba la existencia si no también la asistencia, tanto es así que desistí del intento de asistir  ya que no tengo nada en contra de las concentraciones invernales soleadas.

Pero este año, la previsión metereológica era distinta, buen tiempo para ir, y posibilidades de lluvia a la vuelta..., no estaba nada mal.

Así que me dispuse a asistir, de tal modo que el jueves 1 de febrero me puse en marcha, ochocientos y pico kilómetros me separaban así que debería de establecer una organizarme y establecer una ruta...

Estaba claro que el camino más recto era pasando por Toledo y Plasencia, pero también el más aburrido ya que todo es autovía, y aunque las alternativas no se mostraban muy divertidas, cualquier cosa lo es más que una "aburrivia".

Así que planifiqué la siguiente ruta, Valencia-Casas Ibañez (para no perderme las curvas de Villatoya) Tarazona-Munera (así evito acercarme a la ciudad de Albacete) Manzanares-Ciudad Real-Don Benito.

Al día siguiente, Don Benito-Cáceres-Alcantara (entrar en Portugal por el Puente de Alcántara) Zebreira-Terreiro das Bruxas-Belmonte-Manteigas-Vale do Rossim.

Total 870 km. ¿porque dividirlo en dos días?

En este tipo de concentraciones invernales es mejor llegar con luz del día para poder acampar cómodamente, con esa cantidad de kilómetros por recorrer en un solo día, la llegada es noche segura, con lo que acampar sin luz es complicado, entre otras cosas para elegir las zonas más prácticas. Además, ante cualquier imprevisto la noche se tira encima, las temperaturas bajan y el lugar de la concentración esta en lo alto de la Serra de la Estrela..., mejor llegar de día.

 

 

El jueves día de la salida amaneció soleado, algo fresco como es normal en estas fechas, me tome la salida con calma y hasta las 9'00 am. no quise ponerme en marcha, una hora antes Valencia es un agobio de tráfico, además las carreteras en invierno cuanto más tiempo hayan sido bañadas por los rayos de sol, mejor.

Poco me iba a durar la alegría y nada más llegar a los llanos que preceden a Requena, una densa niebla me rodeo obligándome a bajar el ritmo y que no me abandonaría hasta Los Isidros..., al menos las curvas de Villatoya aunque algo húmedas estaban despejadas.

Tarazona me recibe con un viento lateral importante (3 a), pero eso sí, el sol luce en lo alto y la temperatura ha subido unos grados. El viento me castiga hasta que llego a las montañas de Ruidera, que desaparece como por encanto, así como el sol y los pocos grados que había ganado, pero la conducción sin aire y niebla es relajada, el poco tráfico ayuda y los kilómetros cunden.

Piedrabuena (CR) donde decido parar a tomar un bocado en el Rte Cuatro Caminos, el mismo que unos meses atrás "quant anabem de cap..., a cap" nos detuvimos el amigo Tomy y yo por el mismo motivo.

Curiosamente al salir del Rte. las nubes habían desaparecido luciendo un sol fuerte que pronto hizo subir la temperatura, 13º marcaba mi termómetro de ambiente...!!!

Los kilómetros transcurren al mismo ritmo que la tarde, los desvíos que me voy encontrando por el camino me traen muchos recuerdos, Las Polivalencia's, De Cap a Cap, Estoril 2.003, Oporto 2.012 en el fondo esta carretera es una vieja conocida.

Llego a Don Benito (Badajoz) y ni tan siquiera necesito poner en marcha el GPS para encontrar el hostal, con las referencias visuales que había tomado del Google Maps tuve suficiente para llegar.

¿Porque Don Benito?, es una ciudad que reúne la mayoría de los requisitos que busco en una localidad de paso, a saber: a ser posible desconocida por mi, ni muy pequeña ni muy grande para que tenga suficientes servicios y no agobie, que sea llana le da "bonus extra", al fin y al cabo se trata de pasar un rato por la tarde y una noche...

 

 

La mañana del viernes es espectacular, aunque la temperatura es muy baja entorno a los 0º el sol brilla en lo alto y eso anima lo suyo...

 

 

 

 

 

 

300 kilómetros me separan de mi destino, la mañana es espectacular y como diria mi añorado Valentin Requena "un día perfecto para la práctica del motociclismo".

 

 

 

 

 

 

 

 

El puente de Alcantara de Frank Baer no solo es mi libro favorito de historia de España, si no que tambié es el preambulo físico de la entrada en el país vecino...

       

 

He recorrido varias veces Portugal y por distintos lugares, y siempre termina sorprendiéndome, sus gentes, sus paisajes, sus carreteras..., que me van llevando hacia mi destino el Vale do Rossim, voy atravesando poblaciones que me hacen bajar bastante el ritmo, en la entrada de prácticamente todos los pueblos tienen el sistema de reconocimiento de la velocidad por semáforo, así que si no quieres pasártelo en rojo, debes de entrar a 50 y ya puestos continuas así hasta que sales del mismo...

 

Tanto es así que los kilómetros discurren demasiado lentamente, aunque no me preocupa, voy con tiempo suficiente...

El año anterior Eskimos se había celebrado en la población de Valhelhas, así que me detengo para preguntar y asegurarme del cambio de lugar...

Mi siguiente parada al llegar a Manteigas lugar donde se supone que está el desvio hacia el Vale do Rossim, pregunto..., me indican y comienzo a subir...

Y subir y subir y subir..., la señales me indican que me encuentro en la Serra de la Estrela, pero de Rossim nada de nada, sigo subiendo por una serpenteante carretera que se va estrechando por momentos, comienza a romperse el asfalto a la vez que aparecen los primeros restos de hielo blanco y nieve en las umbrías.

El asfalto ya está tan roto que prácticamente ha desaparecido, ya solo es una sucesión de agujeros grandes, muy grandes y enormes...

¿Que no me habré equivocado de carretera? comienzo a preocuparme...

Sigo subiendo y llego a un lago en el que hay un restaurante, sorprendente sí, arriba de la nada un restaurante...!!! pero me viene al pelo para preguntar si voy por el camino correcto a Eskimos...

 

 

 

 

 

Me indican que apenas unos 100 metros más adelante, después de la siguiente curva me encontraré con el Parque de Campismo Vale do Rossim donde se celebra Eskimos, y efectivamente unos cuantos agujeros más adelante aparece el final de mi camino ese día...

 

 

 

 

 

 

Entro en el camping, la recepción a la izquierda, no hay nadie..., miro la hora y son las 15'00 h. (hora española) y me sorprendo, he estado una hora subiendo...!!!

Y es normal que el personal esté comiendo, a fin y al cabo son las 14'00 (hora portuguesa)

Bueno, ya realizaré las formalidades más tarde, voy echar una ojeada y a tomar posesión de mi espacio...

Me adentro en el camping y no veo a nadie ¿soy el primero?, veo acercarse un hombre que me pregunta con mucho acento:

- Hola compañero ¿eres de aquí?

- Hola, no..., soy español

- Ahhh mi compañero (al que señala a lo lejos) y yo, somos italianos

- ¿Donde está la gente?, pregunto yo

- Por allí hay alguna tienda más, indicándome con el dedo

Le doy las gracias, y pongo la rueda rumbo al lugar indicado...

 

 

Llego a ese par de tiendas y allí me reciben Felix, gallego residente en Estepona y Alfredo de Oporto, que están preparando la hoguera para que dentro de unas horas cuando anochezca esté a punto...

     

Entramos en conversación y me indican que tanto los italianos como ellos y yo, somos los primeros, y que evidentemente el personal de recepción y la organización de los Eskimos están comiendo, así que hecho un vistazo por los alrededores y busco un lugar propicio para plantar la tienda y tomar posesión de mi parcela...

 

La tarde va pasando y con ella van llegando compañeros a la concentración y a compartir hoguera..., el termómetro de mi moto marca 0º

 

 

Y también llega la hora de la cena tipo "rancho"...

 

Luego, tertulias, batallitas, opiniones..., mundo motero, es lo mejor de estás concentraciones, pasarse horas hablando de lo que nos une..., la moto y su mundo.

 

      

      

 

Aquella madrugada, dicen que la temperatura cayó hasta -7º yo no lo sé,  estaba durmiendo..., de lo que si puedo dar fe, es de la botellita de agua que tenia dentro de la tienda, a la mañana siguiente estaba congelada.

Sábado. La mañana no amanece como en los días precedentes y una densa niebla ocupaba todo el camping. Era momento de darse un garbeo relajado por alguna ciudad cercana y hacer un poco de turismo..., Gouveia fue la población elegida para el paseo..., que un exceso de empinadas cuestas acortó bastante...

 

             

Después del corto paseo turístico, toca volver al lugar de la concentración, la niebla se ha espesado mucho en nuestro retorno...

Y no pierdo la oportunidad de hacerle una foto al amigo Eloy y a su perro motero Clo, uno de los aspectos curiosos de esta concentración...

       
 

La concentración está en su pleno apogeo...

 

     

Y llega la hora de hacerse la comida...

 

Y luego las tertulias, batallitas y demás temas moteros...

 

 

        

 

Y da comienzo la lluvia que no nos abandonaria hasta la media noche..., pero no todo iban a ser tristezas, también corrió la cerveza...!!!

 

   

 

Y después de cenar..., FIESTAAAA...!!!

    

 

El domingo amanece temprano y a las 8'00 am. estoy en pie, es la hora de la recogida y las despedidas, durante la noche no ha llovido y también ha sido menos fría que la anterior. Aún así me lo tomo con calma y voy recogiendo poco a poco, no quiero salir demasiado pronto y llevarme algún mal susto bajando la montaña, la mañana está gris...

A las 10'00 am todo recogido y en orden de marcha, me despido de los que durante dos días han sido mis compañeros con la promesa de volver a vernos en la siguiente invernal..., mi moto del Mediterráneo no está acostumbrada a los fríos húmedos del Atlántico y mira por donde se niega a arrancar..., pronto soy asistido por unos cuantos moteros con "arrancadores de baterías" en ristre para sacarme de la incomoda situación..., arranqué la moto y me puse en marcha, y mientras descendía la montaña iba pensando -en cuanto llegué a Valencia me compro un cacharrito de esos-...

Al poco de bajar de la montaña y comenzar a llanear salió el sol como por encanto, así que con la compañía de Lorenzo comencé en serio la vuelta a casa...

La previsión metereologica desde que desde el jueves anterior preveía para el domingo, eran posibles chubascos en el centro y posibilidad de nevadas en cotas altas en Albacete y Ciudad Real..., por lo que decidí alejarme de esas provincias en la medida de lo posible, además pretendía hacer la vuelta de un tirón, aunque llegara a Valencia de noche...

 

 

 

Pero el hombre propone y Dios dispone, dice el refranero español y me acompañó el sol hasta las inmediaciones de Talavera de la Reina donde comenzó una lluvia (en parte prevista), nada más pasar Toledo con dirección a Ocaña la lluvia dio paso a la nieve y una nevada intensa comenzó a caerme encima...

Obligándome no sin mucha dificultad a refugiarme en una gasolinera, ya que la visibilidad era nula y el riesgo de caída importante...

Quiso la casualidad que al lado de la gasolinera se encontrara el hotel de carreteras La Parada, así que sin pensarmelo dos veces y sin posibilidad alguna de continuar carretera, reservé una habitación...

 

 

 

 

 

 

Una vez en la habitación me asomo a la ventana para observar el panorama...

 

 

Por la noche y ya más relajado toca recapitular, buscar alternativas si las hay para la mañana siguiente..., y porque no? quitarse los nervios de encima...

 

El lunes amaneció igual que había anochecido, rodeado de nieve por todos los lados, me puse en contacto con la DGT y la A-3 cortada en dos tramos y por Albacete tampoco podía ir ya que estaba cortada por todas las zonas de Villarrobledo, así que la moto no la podía coger...

 

 

 

 

A grandes males grandes remedios, por la noche había hecho los deberes, sabía que estaba muy cerca de Aranjuez y allí había estación de tren a Madrid, hablé con Felipe gerente del hotel La Parada, que accedió a que dejara la moto en su almacén el tiempo que fuera necesario y el mismo generosamente me llevó en su coche hasta la estación de ferrocarril..., el resto es historia, cercanías a Madrid y de allí AVE a Valencia

Larga se hizo la espera hasta el domingo siguiente, que invirtiendo el sentido del ferrocarril volví a Aranjuez y un taxi me llevó hasta el Hotel La Parada donde estaba esperándome la moto..., pedazo de alegria nos llevamos al vernos, tanto es así que arrancó a la primera y sin ninguna duda..., y pudimos volver juntos a Valencia sanos y salvos...

 

 

 

 

 

 

 

 

Tanto es así que aún me dio (justísimo) tiempo de despedirme en el Aeropuerto de Manises de mi hija Celia que había estado de visita ese finde...!!!

 

Y eso es to, eso es to, eso es todo amig@s...