MARRUECOS 2.018

 

Aprovechando las vacaciones de Semana Santa nos vamos a dar una vuelta por Marruecos, las circunstancias ocurridas hace un par de años en el reino Alauita nos dejaron un amargo sabor de boca, veremos a ver como se nos da en esta ocasión...

 

Salimos un domingo 25 de marzo recién terminadas las fallas, nuestro ánimo de salir el sábado se fue al traste a causa de la Borrasca Hugo ya que ese día iba a manifestarse en toda su "ciclogenesis explosiva", y el sentido común recomendó aplazar la salida un día y que solo quedara la borrascosa onda expansiva.

 

Aquella mañana de domingo, sol y viento, mucho viento hasta salir de la Comunidad Valenciana que progresivamente iría amainando a la misma velocidad que los grados de temperatura bajaban hasta unos poco aceptables 5º más invernales que primaverales.

 

Andalucía nos recibe con una lluvia que si bien no es intensa tampoco es escasa y que me permite conducir sin prisa pero sin pausa..

 

Climatológicamente hablando lo peor estaba por venir, si bien con nuestra llegada a las proximidades de Antequera un sol primaveral sustituyó rápidamente a la lluvia precedente, el viento volvió a manifestarse en su máxima expresión haciendo muy dificultosa la marcha hasta Algeciras, hasta el punto de hacerme dudar si finalmente alcanzaríamos el objetivo...

 

 

Con Paciencia, Pericia y más pena que gloria arribamos a nuestro destino, Algeciras, que durante unas cuantas decenas de kilómetros llegué a pensar que alguna mano misteriosa me la iba alejando poco a poco..., ni que decir tiene que la mañana no estuvo para muchas fotos...

 

Nos alojamos en el AC Hotel Algeciras, un 4 estrellas bien ubicado, con una muy buena relación calidad/precio y con parking privado, cerrado, cubierto y gratuito para las motos... ¿que más puede pedir un motero?

 

 

La mañana amanece estupenda, con un sol radiante y y con apenas una brisa marina que mece banderas y melenas; agradezco nuestra suerte, la tarde anterior las agencias nos lo habían "pintado" bastante negro a causa los vientos  borrascosos dándonos a entender que los retrasos estaban siendo habituales...

"Fue llegar y besar el santo" ¿será por la Semana Santa?, pero entrar al puerto, sacar los billetes y subir al ferry fue todo uno...., y además tan solo partió con media hora de retraso.

 

Mientras seleccionaba las cosas que podríamos necesitar en "cubierta" ya que la bodega la cierran durante la travesía, llegaron dos motos, una BMW GS 1200 y una Triumph Explorer que aparcaron justo al lado de la mía, ¿buenos días? naaa, ¿que tal? naaaa, ¿algún gesto con la mano? naaaaa, ¿con las cejas? naaaaaaa

 

Tanta "germanor" motera, foros moteros, saludos moteros, y demás parafernalia motera nada de nada y allí me quedé yo mirándolos con la esperanza de un discreto ¿hola?, no, si al final va a ser cierto lo de las BMW's y en especial las GS's 1200..., y ya se sabe que quien se junta con un cojo...

 

 

La brisa marina de Algeciras se había transformado en viento "vete tu a saber que fuerza", pero que se dejaba sentir por los vaivenes del barco, el tiempo transcurría y el ferry no llegaba a destino, avistamos la costa y el barco se detiene media hora hasta que ver salir otro ferry del puerto, por lo visto tenia el "aparcamiento" ocupado, arribamos a puerto con un par de horas de retraso sobre el horario previsto, que si bien no era un problema grave, si nos obliga a cambiar el trayecto hasta Meknes nuestro próximo destino.

 

 

 

 

Llegamos a nuestra dirección, Tánger Med igual que en la anterior ocasión, pero esta vez con algo de "desastre horario", la madrugada anterior en Algeciras cambiaba la hora si añadimos eso a que en Marruecos usan una hora menos, ya no sabíamos realmente que hora era, nuestros móviles se mostraron impertérritos ante nuestras ansiosas miradas, sé suponía que se debían de actualizar en fecha y lugar ¿se habían actualizado? era un sin vivir, al final un estibador del puerto de Tánger nos sacó de dudas y si de madrugada perdimos una hora, de buena mañana la ganamos otra vez..., cuenta con paga.

 

 

 La mañana se presenta genial para "la práctica del motociclismo", el sol brilla y el viento se ha convertido en suave brisa, la tentación de llegar hasta Tánger por la N-16 es muy grande y así lo había decidido de antemano, pero las dos horas de retraso del ferry me hacen dudar, aún nos quedan 300 km hasta llegar a Meknes lugar de destino de ese día, además tenía que pensar que casi seguro deberemos de atravesar la población de Tánger y eso añadiría al menos una hora más de retraso...

 

Una vez más se impuso el sentido común o ¿práctico? y decido hacer esa parte del recorrido por la autopista A-4 y A-1, improvisamos una comida en un área de servicio por la que pasábamos, desde luego no pasara a la historia como una de las mejores comidas de ruta, fue un avituallamiento discreto pero que cumplió con su cometido.

 

150 km y toca ya salirse de la autopista, a la vista de la señal de dirección Souk el Arbaa nos desviamos, la carretera tiene un asfalto más que aceptable y el día sigue siendo estupendo, el paseo en moto es agradable..., algo de confusión al atravesar la población Sidi Kazem pero salimos indemnes del caos circulatorio de la ciudad y comienzan a prodigarse las señales con dirección a Meknes.

 

Marruecos es un país con unas carreteras más que aceptables y bastante bien indicadas, los que tendemos a usar mucho los nº de las carreteras lo tenemos un poco peor, pero nada del otro mundo..., ya quisieran algunos países occidentales tener sus carreteras y señalizaciones..., el tráfico algo caótico, pero en ningún caso peor que el de Italia...

 

 

 

 

 

 

Y por fin a las 17'00 h. llegamos a Meknes la ciudad prevista que nos acogería al menos 3 noches, paro en la entrada intentando inmortalizar el momento con el móvil, el tráfico es intenso, así que tengo que esperar un hueco entre coche y coche...

 

También aprovecho la parada y el móvil para usar la aplicación Maps.me la cual recomiendo totalmente, ya que es gratuita y no consume datos. Le escribo el nombre del Riad Menthe et Citron que habíamos reservado con antelación, no estaba lejos y llegamos con las indicaciones  del Maps en un momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, parece que tenemos un inconveniente, acceder con la moto al Riad por aquí va a ser complicado, está dentro de la Medina, tanto en Booking como en el libro de Fabián C. Barrio "Marruecos en moto" indicaban parking en las proximidades, pero vete tu a saber donde estaría ese parking e ir cargado con las bolsas y las escaleras y uffff

 

 

 

Un guardia nos ve parados en medio de la calle pensando en que decisión tomar, se acerca, hablamos y me autoriza a dejar la moto allí 15 minutos hasta descargar las maletas y dejarlas en el Riad y luego él mismo me indicaría el parking más próximo. La verdad es que Marruecos es un país amable...

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos reciben en el Riad con una sonrisa de oreja a oreja y mientras yo descargo la moto y voy haciendo viajes, a Marisa el enseñan la habitación que nos han reservado.

 

Una vez descargado el equipaje, el guardia me indica donde está el parking más próximo, y la verdad es que estaba cerca, un par de minutos a pie. Pero mis hombros caen de golpe al observar que el famoso lugar de estacionamiento es un lugar en la acera entre coches.

 

Se acerca a mi un tipo con un raído chaleco fosforito, indicándome que dejara la moto encima de la acera, busco con la mirada la ayuda del "gendarme" pero había desaparecido..., le indico que en la acera es imposible el bordillo está muy alto y no hay rampa para subir, pone cara de circunstancias y me indica que la deje en un lugar vacío donde cabía un coche perfectamente.

 

Accedo a meterla ahí y comienza la negociación, le digo que necesito ese parking durante 3 días, él me dice que sin problemas, que vigilará la moto día y noche, y que son 30  dirhams (3 €) por día, intento regatear a 20 dirhams pero sin mucha convicción, primero porque me parecía mezquino negociar por una miseria y además los dos sabíamos que yo no tenia más remedio..., así que claudico, que queréis? soy un mal negociante...

 

Comentar que la moto estuvo perfecta los 3 días que estuvo aparcada allí, y cada vez que la cogía y volvía a dejarla siempre había un sitio para mi.

 

 

Después de instalarnos, aún quedaba suficiente luz y sobre todo muchas ganas de darnos un garbeo por la ciudad que es Patrimonio de la Humanidad y también buscar un lugar apropiado para cenar..., salimos a la calle y pronto llegamos a una de sus avenidas principales atestada de gente y vehículos de todo tipo arriba y abajo y que desemboca en una una plaza enorme también llena de gentes de todo tipo, vendedores de alfombras, de vasijas, de souvenirs, tatuadoras de henna, encantadores de serpientes, funanbulistas, cantantes folklóricos, busca vidas de toda índole, restaurantes con sus caza clientes, parejas de novios, niños corriendo..., vamos una plaza de lo más movida...

 

     

 

Ese día ya no daría mucho más de sí, un puñado de horas antes estábamos en Algeciras y ahora mismo ya teníamos a Marruecos en la sangre, como si nunca hubiéramos salido de allí..., pero con los ojos abiertos de par en par. Una cena rápida, un vistazo a la moto y a ver que tal se dormía en el Riad...

 

 

 

 

La mañana nos recibe con un sol que desafía la mirada, un día genial que dedicaríamos a la exploración, y el primer lugar de exploración sería el propio Riad Menthe et Citron, que recomiendo a toda aquella persona que quiera descubrir como es un Riad de verdad y no uno construido "ex profeso" aprovechando el auge del turismo buscando lugares tradicionales.

 

 

Varias terrazas a distintas alturas cubren el edificio, con un enjambre de pasillos, estrechas escaleras y habitaciones varias que se intuyen van ocupando espacios de los edificios anexos a la vez que otros rincones se introducen en el propio.

 

 

 

 

 

 

     

 

Meknes (Mequinez en español) es una de las cuatro Ciudades Imperiales de Marruecos, la puerta de Bab al Mansour la tenemos cerca así que vamos a darnos una vuelta y verla de cerca, es la puerta de entrada a una ciudad más grande de Marruecos..., aunque en muy buen estado de conservación la dejadez y la suciedad es más que manifiesta.

 

Por los alrededores de la puerta de Bab al Mansour...

 

    

 

Después de merodear un rato por sus puertas y murallas..., directos a la espectacular Medina, conjunto de estrechas calles (cientos) donde no circulan vehículos a motor, pero sí animales de carga y otros más variados..., y que están repletas de todo tipo de comercios, bebercios y oficios artesanos, distribuidos por gremios y oficios, como se hacía antiguamente, en la época medieval. Vamos, lo que sería un gran mercado, un enorme mercado atestado de gente, productos, animales varios, vecinos viviendo; calles por las que en algunas de ellas no caben apenas dos personas cruzándose, todo un espectáculo para la vista occidental, apenas hicimos fotos recordando aquello de "eran tan felices que se olvidaron de hacer fotos" pero no, en realidad para hacer las fotos habías de pedir permiso aunque solo fuera por educación, así que mejor dejar las escenas en la memoria...

Aun así, alguna sí se hizo..., como esta de la por un momento vacía fuente entre las muchas que habían, o estás de las gallinas ponedoras "in situ" que a Marisa le llamo poderosamente la atención, y no era el único puesto donde estaban las gallináceas...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Callejeando por la Medina pudimos visitar una vieja Madrasa en desuso por 10 dirhams cada uno, algo dejada pero curiosa...

 

    

 

En el piso superior el pasillo con las antiguas "celdas" donde dormían los alumnos, la mayoría un pequeño habitáculo sin ventanas, pero una sí tenia ventana, sería la del profe...

 

                        

 

Merodeando por la Medina se ven estos tejadillos y el portal de entrada a una vivienda como esta...

 

                                       

 

Aquel día lo terminamos "medineando" y descubriendo rincones y oficios enterrados en el tiempo..., antes de retirarnos unos "maniquís nos llamaron poderosamente la atención, no pudimos evitar hacerles una fotografía previo permiso del tendero de turno..., se pueden observar las "poderosas" razones...

 

                 

 

La mañana siguiente amanece con un sol radiante, decidimos visitar la cercana ciudad de Fez, así que subimos a la moto y buscamos la salida que nos llevara hasta otra de las ciudades imperiales de Marruecos.

60 Km. nos separan y elegimos para ir la entretenida N-6,  que discurre paralela a una moderna y sosa autopista, esta carretera está llena de sabor, atraviesa poblaciones y aunque tiene algo de tráfico es mucho más divertida que la autopista...

Llegamos a Fez y como no podría ser de otra forma nos reciben sus murallas...

 

      

 

Después de callejear entre ellas, descubrimos al fin cual es la dirección adecuada que nos acercase a su famosa Medina, para ello pasamos y paseamos por los bonitos jardines Jnan Sbil

 

Y por fin llegamos a la gran plaza Bab Jou Jeloud, una de las puertas de entrada a la Medina..., se puede apreciar el tamaño de la plaza mirando los autobuses...

 

Nos vamos acercando, delante de los autobuses...

 

Y nos introducimos en la Medina, en casco urbano no motorizado más grande del mundo (o zona peatonal). Una intrínseca red de callejuelas que hace que nos perdamos en varias ocasiones, teniendo que recurrir a preguntar en varias ocasiones para reencontrar la buena dirección..., Fez ciudad y medina mucho más turistica que Meknes y eso se hace sentir, tanto en los precios como en los grupos de turistas...

Y como ocurrió en la Medina de Meknes, mil fotos se podían haber hecho, pero que dejamos en la memoria y si alguna vez nos falla, habrá que volver para refrescarla, pero si allí nos habían llamado la atención las poderosas maniquís, aquí nos llamó la atención "el dentista"...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

       

 

Después de pasar un día agradable de paseo y perdidas medinales, regresamos cansados pero contentos a nuestro Riad de Meknes..., y como no, en el parking había un lugar reservado para la moto...

El viaje debe continuar, al día siguiente nos despedimos del Riad Menthe et Citron, de nuestras amables anfitrionas que hicieron todo lo posible para que nos sintiéramos cómodos, y de la ciudad imperial de Meknes que tan gratos recuerdos nos dejaba...

Y partimos dirección a Oujda, ciudad poco o nada turística pero que nos abriría la puerta al Mediterráneo

400 km nos separaban de nuestro siguiente destino y decidimos plantearnos la ruta de las dos únicas formas posibles, por nacional y por autopista, haciendo una combinación entre ambas, que fuera rápida y a la vez lo más entretenida posible.

Llegamos al Hotel Atlas Orient Oujda un cuatro estrellas que a duras penas llegaba a tres, lo mejor la ubicación y el parking privado (descubierto) para la moto; y donde nos cobraron 10 € por un par de quintos de cerveza Casablanca...!!!

¿Que queréis? pensareis, estando en un país musulmán...!!! los tercios de Heyneken en el IBIS Meknes a 3 €, y los tercios de Stork (cerveza marroquí, 4'7º) que no estaba nada mal a 2 € en el Club Náutico de Alhucemas.

Como he comentado, lo mejor la ubicación, junto a la Medina de Oujda, entramos en ella ¿como no?, en esta ocasión la Medina era diferente a las anteriores, más moderna y mucho más pequeña, pero con mucho encanto y sabor también, rodeada toda ella por una muralla y con sus puertas árabes de acceso a ella, calles más anchas que algunas permitían el paso de vehículos pequeños y como en todas, gente, mucha gente...

Entrada a la Medina de Oujda

 

 

Y salimos por otra puerta a la gran y atestada plaza Bab Sidi Abdel Wahab, tanto por la Medina como por la plaza y calles adyacente, pudimos observar la total ausencia de turismo. Pudiendo observar por vez primera en nuestra estancia en Marruecos, miradas de curiosidad hacia nosotros.

 

      

 

Nuestra estancia en Oujda era de puro trámite, si bien esta primera parte del viaje se había centrado en las ciudades, la segunda parte de viaje se centraría más en los paisajes, y que mejor paisajes que los que la vez anterior nos dejamos a medias, la carretera que va pegada al Mediterráneo, la N-16, sin lugar a dudas una de las carreteras moteras más bonitas y divertidas que he conocido a lo largo de todos nuestros viajes.

Recomendable 100% quisimos empezarla desde el principio o sea desde Saidia, la ruta hasta allí discurre pegada a la línea fronteriza con Argelia, frontera cerrada desde los años 90. En las fotos ambas banderas la marroquí y la argelina, con los alambres de espinos separándolas...

 

     

 

 

 

 

 

 

He visto y fotografiado señales de peligro de renos, linces, ciervos, vacas..., pero nunca de ovejas, no podía dejar de inmortalizarla...!!!

 

 

 

 

 

 

 

El primer "alto" en el camino lo hacemos en el Cabo del Agua (Ras El-Ma), con las Islas Charafinas (españolas) al frente, relativamente cerca de la costa.

 

 

       

 

Una de las Chafarinas (la del medio), de nombre Isabel II la única que está habitada..., y tan solo por militares españoles y algunos científicos marinos...

 

 

Dejamos atrás el Cabo del Agua y continuamos camino, dando comienzo el espectáculo de una carretera espectacular...

 

 

Vamos sin prisa pero sin pausa, saboreando las imágenes que se van sucediendo, a la izquierda la montaña, a la derecha el mar; infinitas curvas, asfalto aceptable, tráfico inexistente, y a veces pegado a las playas, pequeños pueblos de pescadores con sus barquitas varadas en la arena...

 

 

Se hace la hora de comer, había leído en algún sitio que, pegadas a la carretera, cerca del mar hay pequeños bares donde cocinan pescado fresco a los clientes, vemos uno, y decidimos parar a probar si era verdad...

 

Entramos, y el chiringuito no tiene desperdicio, una sala amplia con cuatro mesas y sillas, un pequeño mostrador y una vitrina grande refrigerada con pescado, el dueño nos señala para que elijamos al gusto, decidimos que pescados comer y nos hace pasar a la parte de atrás..., y ahí si que nos quedamos hipnotizados...

Pequeños habitáculos independientes, separados y techados con cañizo con una mesa y cuatro sillas mirando al mar desde el acantilado..., impresionante...!!!

 

 

 

 

 

Aquel tarde llegamos a Alhucemas, continuaba en obras, suponemos que debido a los terremotos que sufrió en el 2.004, lo que nos dificultó un poco encontrar el Hotel Perla, hotel de tres estrellas que bien merecería cuatro, buena ubicación, habitaciones espectaculares, limpio como una patena y una acogida sensacional, la relación calidad/precio de las mejores, sin lugar a dudas, totalmente recomendable.

Por la noche, bajamos a cenar al puerto, al Club Náutico, como hace dos años, buen precio, buenos productos y cervecita a precios españoles.

La mañana siguiente ponemos dirección a Ceuta, sería nuestro último día en África, y como esta ciudad española no la conocíamos, que mejor oportunidad para visitarla..., el camino hasta ella fue algo ventoso, si bien fue soleado..., la carretera N-16 espectacular como el día anterior...!!!

Formaciones montañosas que en su erosión recuerdan un tanto (sin comparación) a las de la Capadocia turca...

 

 

 

Una parada en Azla para comer, en el Rte. Mericano..., otro de esos lugares para recomendar, donde nos volvimos a poner las botas...

 

Y por último la llegada a Ceuta, y como donde fueres haz lo que vieres, mientras estábamos en la cola de la aduana, una moto pasó por nuestro lado y nos dijo, seguidme..., le seguimos y nos plantamos los primeros delante de todos los coches..., al menos nos evitó una hora de cola, muchas gracias desde aquí.

Aún así, pudimos algo que nos rompió el corazón a los dos..., los niños intentando subir y esconderse en los bajos de furgonetas y autocaravanas..., muy triste y desolador. ¿Que sociedad estamos construyendo entre todos? y no se nos cae la cara de vergüenza...

Llegamos a Ceuta Domingo de Resurrección, estaba montando todo el tinglado para las procesiones y encima la calle del Hotel Ceuta Puerta de África en obras, un alma caritativa en escooter nos acompañó hasta la misma puerta, gracias desde aquí una vez más...

Y como no, dimos una vuelta por la ciudad..., vimos la Casa de los Dragones..., y paseamos por muchas de sus calles, dejándonos un grato recuerdo...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y con las Columnas de Hércules  del Paseo Marítimo de Ceuta (según la tradición mitológica, Hércules separó Europa de África con sus manos) despedimos el viaje...

A la mañana siguiente ferry nos devolvió a Algeciras, donde nos esperaba un viento de mil demonios y que no nos abandonaría hasta dejar atrás Granada...

Llegamos a casa a las 20'00 h. apenas un rato antes habíamos estábamos en otro continente..., un gran viaje para nosotros y que en esta ocasión sí que nos dejó un dulce sabor de boca...

Y eso es to, eso es to, eso es todo amig@s.