MILLEVACHES 2.017

 

Millevaches de nuevo, edición 2.017, la cara y la cruz de una misma moneda, la comparación con la edición anterior 2.016

Teniendo en cuenta, muy en cuenta que se trata de una concentración invernal y que está expuesta como nunca a los elementos, estos como no podría ser de otra forma se manifiestan como determinantes.

Si bien en la edición anterior hizo un tiempo inmejorable y fue un éxito de participación y de entretenimiento motero, la edición de este año, acudiendo mucho personal, no ha respondido a las expectativas que tenia puestas en ella. Que duda cabe que la diferencia estriba en la metereologia...

 

LA SALIDA

Salgo el jueves 7 de diciembre con buen pronostico climatológico, mi primer destino Figueres y con la sana intención de evitar en la medida de lo posible la autopista, por cara y aburrida más que nada, dispongo de todo el día para hacer los 500 km. que nos separan...

Una parada para almorzar en La Salzadella y disfrutando de las solitarias carreteras del interior de Castellón, buena temperatura y sol, poco después entro en la provincia de Tarragona, el tráfico aumenta considerablemente, pero no tengo prisa y me resisto a salir a la autopista a pesar de los múltiples radares que jalonan las carreteras catalanas. Al paso por el famoso Arco romano de Bara, no puedo evitar para para inmortalizarlo en mi recuerdo con una fotografía...

 

       

 

Y casi lo consigo, llegando hasta Villafranca del Penedes ya muy cerca de Barcelona, donde el tráfico se multiplica por 10 y donde comienzan a escasear las posibles salidas, así que muy a mi pesar salgo a al AP-7 y rodeo la ciudad Condal evitándome así perdidas de tiempo demasiado exageradas, en San Celoni me vuelvo a salir de la autopista a la búsqueda de la N-II, la encuentro rápidamente y ella me lleva hasta Figueres, todo un éxito, he saldado el primer día con tan solo 7€ de peajes.

 

LA LLEGADA

La llegada comienza con la salida de Figueres por la mañana, bastante fresca 4º, pero luce el sol con lo que poco a poco va subiendo, continuo con mi idea de no tocar la autopista en la medida de lo posible, así que continuo por la N-II hasta la frontera con Francia, antes el aviso de un radar de tramo que no avisa cuando termina, cosas de la DGT. La entrada en el país vecino por este lado es casi espectacular discurriendo unos kilómetros por un bonito desfiladero, la temperatura sube tan rápido como la intensidad del tráfico ya tengo 10º. Me acerco a las inmediaciones de Perpignan, el tráfico frances comienza a ser insufrible, unido a la mala costumbre "gabacha" de no hacer circunvalaciones en las poblaciones, me obligan a salir a la autopista y continuo por ella hasta la ciudad de Millau.

En Millau abandono de nuevo la autopista y me adentro en el interior francés, el sol se alterna con las nubes y la temperatura comienza a descender, se nota que me he alejado de la costa, el termómetro no sube de 5º

Por otra parte la carretera es espectacular, mucho mejor de lo que me la imaginaba y muy bonita, bastante solitaria de tráfico, rápida y con paisajes a tener en cuenta para posteriores ocasiones, el paso por el pueblo de Estaing es espectacular, la carretera continua hasta Entraygues a través de Les Gorges du Lot, que dejan a un motero con la boca abierta, que carreteras tienen estos franceses...!!!

 

 

Mientras en algunas colinas se ve blanquear restos de nieve, llego a Aurillac y la temperatura ya no sube de 3º aunque siguen alternándose las nubes con el sol.

Apenas me quedan 60 km. para llegar, comienza la ascensión a Ussel y la nieve ya es constante por los arcenes de la carretera, las nubes ya no alternan con nadie y el termómetro marca 0º

Llego a Meymac y comienza a nevar, muchas motos por el pueblo, me acerco al lugar de las inscripciones, enseño mi billete y salgo pitando, comienza a anochecer y con lo nublado que está apenas queda luz, me dispongo a recorrer los últimos 15 km. que me separan de Millevaches, lugar de la concentración, la nieve en este corto tramo se hace patente dándome una idea de lo que me encantaré allí.

 

 

Llego al lugar de la concentración "le Plateau de Millevaches", y entro con bastante dificultad, la entrada embarrada pero helada, resbalan las dos ruedas y a duras penas y no sin dificultad evito alguna caída,  busco un lugar rápido para establecerme y no andar buscando, no está el horno para bollos; me sorprende la cantidad de tiendas, motos y moteros que hay concentrados en el mismo lugar que el año pasado a estas horas estaba medio vacío, echo de menos a PedroGuzzi que hizo de "amphitrion" la pasada edición y nos reunió a muchos  en un trozo de terreno, -ya los encontraré- pienso y comienzo el montaje de la tienda y establecimiento.

Una vez todo montado, tomo un bocado para meterle alguna caloría al cuerpo que falta le hace y me dispongo a tomar una merecida cerveza en el bar..., que casualidad...!!! allí me encuentro algunos conocidos del año pasado y a unos nuevos colegas de Sevilla con los que había entablado conversación con anterioridad vía Internet, Pedro (BMWmotorrad) y su cuadrilla..., buena gente, aguerridos moteros y muchas risas...

 

 

 

LA ESTANCIA

Buena noche he pasado, parece que el saco de momento si ha cumplido con las expectativas, no como el año pasado que pasé algo de frío por la noche, me hago el remolón para levantarme, se estaba calentito dentro del saco aunque se oía movimiento en el exterior, al final me impongo levantarme y ver el panorama...

 

Tal y como me imaginaba, por la noche había helado y todo era un manto helado blanco. Me di una vuelta por el lugar viendo los especimenes de este año, algunos realmente curiosos y espectaculares.

 

      

 

Las normas dictan que solo se admiten vehículos con motor de dos o tres ruedas.., donde unos cumplen y otros no...

 

      

 

Los Sidecar's, verdaderos protagonistas de esta concentración y que gracias a sus tres ruedas se ven favorecidos cuando las condiciones del tiempo son adversas...

 

 

Concluyo mi paseo matinal con una inquietud que no termina de convencerme, creo que es momento de analizar la situación...

Dado el estado de las carreteras no se puede salir, incluso mover la moto para salir del "plateau" tiene sus riesgos, ni mucho menos hacer turismo por los alrededores. A que engañarse, el ambiente dista mucho de parecerse al del año pasado, los españoles dispersos y sin hoguera, el cielo nublado, la previsión para ese día era de posible nevada. Y lo peor la que había para el día siguiente, día de la vuelta..., pienso en ese día y la salida y como será la llegada hasta Millau pasando por alturas de más de 800 m.

Ante el panorama, de que la concentración no va a ir a mejor, y en cualquier caso la estancia puede complicarse más; esto no es divertido ni tiene visos de serlo en las próximas horas me planteo la posibilidad de adelantar mi salida, me acerco al grupo de sevillanos y les manifiesto mis dudas a lo que me responden -nosotros estamos recogiendo, nos vamos- coincidimos entonces en los pensamientos y me despido de ellos, me acerco al lugar donde habían varios catalanes y están tan dubitativos como yo.

Juego callado, me voy hacia mi tienda y pienso -son las 11'00, si recojo con premura los bártulos, a las 12'00 puedo estar en condiciones de marcha-.

 

LA VUELTA

A las 12'00 estaba en orden marcha, me preocupaba que la moto me arrancara, no está la batería en su mejor momento y una noche bajo cero no sé como lo habrá llevado..., joder, al primer toque la TDM arranca sin problemas, la nieve del suelo está congelada con la ayuda de unos franceses logro hacer macha atrás y encarar los 100 m. hasta la salida del "plateau", otra vez los malabares que hice a la entrada y consigo salir indemne de la situación, sin percances..., unas cuantas caídas había visto en las horas que estuve activo por la concentración, caídas sin consecuencias afortunadamente.

Antes de abandonar del todo el lugar no puedo evitar volver la vista y mirar lo que dejo atrás...

 

El destino, llegar a Millau, me separan 300 km. de carretera magnifica pero con tramos de muchas curvas..., me animo a mi mismo y me pongo en ello. Pero la carretera no estaba como el día anterior y otra vez Murphy se vuelve a hacer presente "si algo puede empeorar, empeorará" y así fue, las carreteras que me llevaban hacía Millau de vuelta estaban blancas, así que despacito y buena letra y muy alejando de "Plateau de Millevaches", de Meymac, de Ussel, de... a la par que bajando, con lo que la carretera progresivamente iba perdiendo su blanca palidez tornándose en ese gris oscuro que tanto nos gusta, y aunque estuviera mojada el aspecto cambia mucho.

La temperatura era fría, no hubo forma de que subiera de 1º en todo el trayecto, de vez en cuando el sol hacía amagos de apariencia pero servían de poco, más para animar que otra cosa. Deshaciendo los kilómetros volví a pasar por las Gorges du Lot y ver su pequeña (no tan pequeña) y señalizada cascada, que es imposible ver en dirección inversa...

 

 

Y una perspectiva distinta del bonito pueblo de Estaing...

 

 

Llegué a Millau al caer la tarde y tiritando de frío, una baño caliente en el hotel y una pizza me reconfortaron...

El día siguiente se despertó con una fria y lluviosa mañana, me puse los chubasqueros para no calarme y comencé el ascenso a la autopista a 888 m. de altitud, era domino así que el tráfico más bien escaso y lo que es bueno para algunas cosas es malo para otras, a partir de cierta altura 600 m. la nieve y el hielo bordeaban y amenazaban claramente con adentrarse a la carretera, y sin coches que hicieran caminito se complicaba la cosa, las rotondas con los pies por el suelo y por fin llego a la autopista, lluvia helada y helada la carretera, algunos tramos arrastrando los pies..., un sin vivir vaya, que hicieron muy largos aquellos 150 km. hasta que me acerqué a la costa donde me recibirían los vientos del temporal, todo se normalizó al entrar en España como era de esperar, la temperatura subió considerablemente, ya no llovía aunque no se manifestara el sol, y entre autopista si y autopista no, llegué a casa...

 

CONCLUSIÓN

La climatología es determinante en muchas circunstancias de nuestra vida, y en una concentración motera por muy invernal que sea, también...

Prefiero las invernales con buen tiempo, con sol y que te permitan la libertad de moverte por el lugar, el sol alegra los corazones y anima al personal, el frío, la lluvia, el viento y la nieve lo apenan..., ¿porque si no iban a venir de vacaciones a España los europeos?...!!!

La concentración no respondió a mis expectativas, reconociendo que la edición del pasado año puso el listón muy alto y difícil no solo de batir, si no de igualar.

Habrán más Millevaches, pero ya no sé si serán para mi, quizá haya llegado el momento de conocer otras, Les Marmotes, Angelotreffen, Eskimos..., el tiempo lo dirá.

Eso es to, eso es to, eso es todo amigos/as