Esta quinta jornada se divide en dos partes, una matutina y la otra por la tarde, siendo esta división forzada por circunstancias que ya se verán.

La primera parte del día coincide en su sentido de ida con una ruta del falcó, que parte de Es Canà y finaliza en la Torre d'en Valls, frente a la isla de Tagomago.

La ruta está señalizada en esta ocasión por hitos de color rojo y comienza en uno de los cruces de la calle principal que sube del puerto (en dirección a Sant Carles), no recuerdo bien si es el segundo o el tercer cruce. A mi entender esta ruta está insuficientemente señalizada, sobre todo si se compara con una senda GR o PR. De todas maneras, salvo algunos momentos en los que se duda por donde continuar no tiene pérdida. Hay tramos de varios kilómetros sin un simple recordatorio que indique que se va por la ruta correcta, pero como digo no tiene pérdida. El único punto conflictivo ya se explicará en su momento.

Bien, pues una vez desayunados, montamos en las bicis y nos dirigimos al inicio de la ruta del falcó. Tras unos 500 m, más o menos, nos encontramos un desvío donde indica a los senderistas que hay que seguir a la derecha y a las bicicletas las envía todo recto, por una pista de tierra. Como vamos en bicicleta seguimos recto y tras 2'7 Km y 13 minutos de nuestra partida llegamos a la playa de Cala Nova. Da la impresión de haber dado un rodeo y es exactamente lo sucedido. En este punto vuelve a ser común la ruta del falcó tanto para bicis como para senderistas. Si hubiésemos tomado la ruta de senderistas, habríamos acortado más de 1 Km. El inconveniente es que va pegado al mar, por zona de roca, y hay que atravesar unos 200 m de arena, pero se puede pasar con la bicicleta sin problemas.

Cala Nova es una playa pequeña que no llama la atención.

Continuamos por el camino y al poco dejamos la pista de tierra para entrar en una zona de urbanizaciones. Al llegar a un cruce con una isleta, a 3'9 Km de Es Canà, un hito nos indica que se baja a la playa. Es la playa de Cala Llenya. Bajamos por una rampa muy pronunciada de unos 200 m y llegamos al aparcamiento de la playa, entre pinos.

La playa de Cala Llenya es bastante grande (para lo usual en la isla), de arena, con bandera azul, chiringuitos, aseos y rodeada de pinos. El agua no es muy profunda. Si se está un rato en la playa puede que se oiga una voz gritar "aaaaananascoconuvasemeeeeelo", frase descifrable sólo tras varios intentos. Es un vendedor de fruta que lo recita, digamos, en alemán (piña,coco,sandía).

No nos detenemos en la playa y retornamos a la ruta.

Ya por caminos asfaltados comenzamos a subir y bajar. A 2'5 Km de Cala Llenya encontramos Cala Mastella. Una playa muy pequeña, bastante silvestre, donde no hay más de 20 personas y un puesto de helados. El agua está bastante limpia, pero con algas en el fondo.

Continuamos por la carretera y tras subir la cuesta que parte de Cala Mastella el camino se vuelve bastante suave, entre un bosque de pinos y sin tráfico. En unos 10 minutos llegamos al desvío que, a la derecha, nos lleva a Cala Boix.

Cala Boix Cala Boix es una cala bastante abierta con una playa pequeña de arena cenizosa a la que se accede por una escalera. De momento no bajamos a la playa y buscamos el hito que marque la continuación de la ruta del falcó. Si se quiere acceder a Punta Prima, en el Cabo Roig, hay que entrar en un camino particular, todo recto tal como veníamos por la carretera.

La ruta del falcó continúa por un camino que hay a la izquierda conforme se acaba la calle asfaltada. El camino llega a un punto donde se bifurca en dos, con el hito en el centro, al menos eso parece. Aquí viene el problema. Pues no giramos ni a la derecha ni a la izquierda, seguimos todo recto, pasando entre dos árboles y continuamos por una senda muy estrecha que va junto a una valla entre campos de cultivo. Al final de la senda se llega a otro camino que conduce al Restaurante Es Pou des Lleó, a 1'1 Km de Cala Boix.

Hemos llegado al final de la ruta del falcó. Sin embargo, si seguimos a la derecha cogeremos el ramal de la ruta del falcó que conduce hasta la Torre d'en Valls. Tras pasar por la playa de Es Pou des Lleó, la peor de todas las vistas en la isla, llegamos a una pista de tierra. Después de 1 Km por la pista, entre pinos primero y cultivos después, alcanzamos el final, en la Torre d'en Valls, del siglo XVIII, desde cuyos alrededores se puede divisar Cala Sant Vicenç al Noroeste y la isla de Tagomago al Este.

Isla Tagomago

En total, desde Es Canà a la Torre hay 10'6 Km y poco menos de una hora, por la ruta indicada para bicicleta. Una vez realizadas las correspondientes fotos desde la torre volvemos a Cala Boix para tomar un baño y descansar. Allí nos encontramos a un curioso "chuloplaya" de Albacete, típico de una película de José Luis López Vázquez.

Hasta este momento hemos recorrido 12'7 Km desde Es Canà.

Mientras estamos en la playa yo decido subir un poco por la pista que conduce a Cabo Roig para hacer un par de fotos de la cala y de Sta. Eulària, que se divisa a lo lejos.

A eso de las 14h emprendemos la vuelta al cámping, donde habíamos previsto comer. Es poco tarde para ir en bici y el sol aprieta, pero no hay más remedio.

Tomamos de nuevo la ruta del falcó para ir hacia Es Pou des Lleó y al llegar al restaurante giramos a la izquierda, en la carretera. Continuamos subiendo y bajando durante 2 Km hasta llegar a un supermercado, justo antes del cruce con la carretera que va hacia Es Figueral. En la tienda nos aprovisionamos de agua fresquita y continuamos.

Al llegar al cruce giramos a la izquierda, y tras subir un puerto de montaña llegamos a otro cruce, a 1'4 Km. Es la carretera que va a Sant Vicenç. Nosotros giramos a la izquierda y a menos de 1 Km llegamos a Sant Carles, a 25 minutos de Cala Boix. Seguimos por la carretera y tras pasar por una zona de casas donde venden recuerdos y artículos de rastro nos encontramos el cruce de la carretera que va a Es Canà. Giramos a la izquierda de nuevo y tras 3 Km, por el mismo camino que recorrimos el día anterior, llegaremos al cámping. En total, desde Cala Boix a Es Canà, pasando por Sant Carles, hay 10,2 Km y 40 minutos.

Por la tarde, una vez el sol no calienta tanto cogemos la carretera que va en línea casi recta de Es Canà a Santa Eulària. El ir a Sta. Eulària es principalmente por razones económicas: el cajero automático más cercano está allí y necesitamos dinero ya que los elevados precios de la isla han tirado por tierra nuestras previsiones (gastamos más en agua que una moto en gasolina).

La carretera es bastante transitada y carece de arcén.

Una vez en Santa Eulària y solucionado el asunto del dinero damos una vuelta por la ciudad, que no se diferencia en nada a cualquier ciudad turística de apartamentos de la costa peninsular, y para mayor semejanza a éstas plagada de madrileños. Recorremos el puerto deportivo para ver los veleros y yates venidos de toda Europa y retornamos a Es Canà, esta vez por Punta Arabí, para evitar en lo posible la carretera. En total, ida y vuelta a Sta. Eulària 13'1 Km, incluidas las vueltas por la ciudad.