Este es el último día en la isla. El barco zarpa por la noche, por lo que tenemos todo el día para ir a Ibiza, a unos 20 Km de Es Canà.

Después de desayunar recogemos la tienda y montamos todos los trastos sobre las bicis. Nos ponemos en marcha pero, como deambular por Ibiza ciudad con toda la bici cargada es un engorro, nos dirigimos hacia el Norte, a Cala Llenya.

Cala Llenya El camino que cogemos es el mismo del día anterior, pero esta vez vamos por la indicación para senderistas. En Cala Llenya pasamos la mañana ya que hay sitio entre los pinos donde dejar las bicis a la sombra y la playa está bastante bien.

A la hora de comer regresamos a Es Canà y comemos en un restaurante chino un menú de esos económicos, por variar. Después de comer nos refugiamos en una pinada próxima para esperar que el sol baje un poco. A eso de la 18:30h cogemos la carretera hacia Punta Arabí y continuamos hasta Santa Eulària, a la que llegamos en 10 minutos (5'2 Km).

Atravesamos Santa Eulària por la calle principal, es decir, la carretera, y tras salir de la ciudad y cruzar el puente sobre el río giramos a la izquierda para dirigirnos a Cala Llonga.

Tras 5'2 Km de carretera no muy dura, y en 25 minutos, llegamos al cruce donde está la entrada a Cala Llonga, pasamos de largo y, tras un tramo de bajada, comenzamos a subir. A nuestra izquierda podemos ir viendo el campo golf de Ibiza. La carretera se vuelve dura, pero soportable. A 3'3 Km (20') de Cala Llonga llegamos a la entrada del Club de Golf Ibiza y del desvío a Roca Llisa.

En este punto la carretera hace una curva de casi 180º a la derecha y se vuelve realmente dura. Seguimos subiendo unos 3 Km más hasta llegar a la cima del puerto de montaña, momento a partir del cual será ya todo cuesta abajo hasta la capital de la isla.

A menos de 2 Km de la cima llegamos a Jesús, último pueblo antes de llegar a Ibiza, a 1'5 Km.

En total, desde Es Canà a Ibiza hemos recorrido 20'9 Km en 1h24'. El camino por la carretera general es, sin lugar a dudas, más suave pero bastante más peligroso y sin posibilidad de panorámicas como las que se observan conforme se va subiendo (y bajando) el puerto de montaña.

Tras entrar en Ibiza nos dirigimos al puerto. Hay bastante movimiento, porque además del barco hacia Valencia también está el que se dirige a Barcelona vía Palma de Mallorca.