Epílogo


Ibiza es una isla muy bonita en cuanto a su perímetro se refiere, con calas de aguas tranquilas y limpias. El interior de la isla no se diferencia en prácticamente nada de las tierras interiores de la provincia de Valencia y supongo que de las demás provincias mediterráneas. La única diferencia relevante es la arquitectura típica ibicenca.

Esta no diferencia es lógica ya que la distancia de la isla a la península es mínima y el clima es prácticamente idéntico. Han habido momentos en los que daba la impresión de estar recorriendo la carretera que une Llíria con Villar del Arzobispo, continuar hasta Higueruelas y dar vueltas por esta zona de la provincia de Valencia, eso sí, con menos tráfico. Otras veces, el paisaje no se iba mucho más del que se puede observar al ir por el bosque de pinos entre L'Eliana y La Cañada.

Las montañas no son elevadas pero la orografía sí que es accidentada, sobre todo para ir en bicicleta. A no ser que se esté bien preparado venir a la isla a recorrerla arriba y abajo en bicicleta es un suplicio. No se si decir que no vale la pena venir hasta Ibiza en bicicleta, pero desde luego una vez hecho este recorrido, ¿por qué no recorrer en bici la comarca de Los Serranos?. Valdría por las etapas interiores de la isla, por ejemplo, la que une Sant Antoni con Es Canà, donde de los 32'3 Km recorridos, en más de 30 Km no se veía el mar.

Ha faltado por recorrer la parte más al Norte de la isla, la zona de Ets Amunts, más accidentada tanto en la costa como en el interior. Tal vez en otra ocasión. Lo que sí puede resultar interesante es dar la vuelta a la isla en una embarcación, por ejemplo en kayak o en velero. De esa manera podrían verse todas las calas e islotes que la rodean, que es donde realmente Ibiza tiene el encanto.