| La
Estación del Norte de Valencia no estaba plagada de gente. Era un
domingo a las 22:00 h., concretamente el 13 de Diciembre de 1998. Mi familia
había venido a despedirme, mi hermano, padres y mi novia (ya es
casi de la familia, sólo falta firmar algún que otro papelorio).
En la estación me encontré con Migue, un colega Abogado que
hizo las pruebas de acceso conmigo en Madrid. Obviamente, también
toda su gente al completo estaba por allí. El tren salía
a las 22:50 h., procedente de Barcelona, con destino a Granada, ciudad
que sería nuestro hogar (más concretamente, Armilla) durante
los tres próximos meses. Era uno de los de largo recorrido de RENFE,
un Estrella-Gibralfaro, de los que tiene compartimentos en los vagones
como en las pelis de viajes esotéricos. Era la hora, montamos, nos
sentamos en el compartimento. Nuestras familias estaban al otro lado del
cristal de la ventanilla. Si lloró alguien, es decir, mi querida
novia, yo no lo vi. Esta vez no, puesto que estaba demasiado nervioso,
y Migue también, como para darme cuenta de ciertas cosas. En fin,
una vez allí, nos sentamos dispuestos a emprender un viajecito,
de 8 h. 30 min., pensando en dormir lo máximo posible, aunque no
era nada fácil por la comodidad del compartimento, como alguien
que haya viajado en ese tren habrá podido comprobar. A media noche,
ante la imposibilidad de pegar ojo, nos deslizamos al vagón-cafetería.
Allí estaban, varios de nuestros futuros colegas. Se les notaba:
tipos con pinta de universitario, nerviosillos. Ese día conocimos
a Miguel Ángel, Carles, Alex, Pablo, Mariano, Óscar, Toni,
entre otros, todos ellos de Barcelona, de los que omito, de momento, el
mote, pues por aquel entonces todavía no lo tenían. Ya hacíamos
comentarios sobre cómo iba a ser nuestra vida en el Ala 78, la unidad
de la Base Aérea de Armilla, pues siempre alguien ha oído
algo, a mí me han contado esto, pues yo sé lo otro. Al cabo
de un ratito decidimos descansar por lo que pudiera venir. Migue y yo nos
dirijimos al compartimento, donde había un guiri y un chaval que
se había subido en ¿Játiva? y conseguimos dormir,
yo, unas 4 horas, Migue, unas 0 horas. "Aterrizamos" en "Graná"
a las 07:20 h., y teníamos que personarnos en la Base entre las
08:00 h. y las 12:00 h. de aquel singular lunes, 14 de Diciembre de 1998.
La ciudad era desconocidad para 12 tíos, y teníamos una clara
pinta de reclutas (más que por la edad, por los comentarios que
íbamos haciendo, así como por las preguntas que hacíamos,
del estilo de: "Perdone señora, ¿cómo se va a Armilla?).
Desayunamos en un bar de los alrededores de la estación, y nos dirigimos
a coger autobuses. Las 08:00 h., hora de ir a trabajar (en Andalucía
van, hacen poco, pero ir, van), los autobuses (guaguas, como dirían
nuestros amigos de Canarias) "petaos". Subir 12 con las maletas a un autobús
fue conseguido gracias a que varios de nosotros éramos telecos.
Insertamos el disco con el WINZIP en el WINDOWS'95 for Bus Servers, y con
el maravilloso algoritmo de Lempel y Ziv, "toos pa dentro". No lo sabíamos,
pero nos dirijíamos al Paseo Salón, donde se cogen los autobuses
de Granada hacia los pueblos. Una vez allí cogimos el de la línea
Alhendín, que nos dejó en la misma puerta de aquel recinto
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