| 1) | Depositar 40x gramos de cobre puro comercial y 40(1-x) gramos de níquel comercial en el crisol. | ||||||||
| 2) | Introducirlo en el horno de fusión con el termopar en contacto con los metales y en conexión con el registrador. | ||||||||
| 3) | Elevar la temperatura del horno, registrando la evolución de la misma en el seno del crisol hasta que se evidencia que ambos metales se han licuado. | ||||||||
| 4) | Desconectar el horno, manteniéndolo cerrado, y registrar el proceso de enfriamiento de la aleación A(B) con la composición x de Cu y (1-x) de níquel, especialmente los dos puntos Tl y Ts en los que existe un cambio de gradiente de enfriamiento. | ||||||||
| 5) |
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4.2.2. Representación del diagrama de equilibrio
Si tomamos diversas concentraciones
del metal B en A y hayamos sus curvas de enfriamiento, obtenemos
la serie de curvas representadas en la figura 5.26. Las curvas
diferenciales de enfriamiento de las aleaciones intermedias presentan
dos puntos con cambios de pendiente. El primero correspondiente
a la temperatura superior, representa el comienzo de la solidificación,
Tl, el segundo representa el final de la
solidificación, Ts. Uniendo estos
dos puntos, como indica la figura 5.26, obtenemos la línea
a trazos que nos da una idea de la forma del diagrama de equilibrio.

Para trazar el diagrama de equilibrio
real basta con situar, sobre unos ejes de coordenadas, para los
distintos valores de la composición las temperaturas correspondientes
a estos puntos característicos, figura 5.27.

Figura 5.27. Diagrama de fase de los metales completamente solubles en estados líquido y sólido.
La línea que resulta de
unir los puntos correspondientes al comienzo de la solidificación
se llama línea de líquidus, mientras que la que
une los puntos finales de solidificación se conoce como
línea de sólidus.
La zona L es una región
monofásica y toda aleación en esta zona se encuentra
en forma de solución líquida homogénea. La
zona S es igualmente monofásica, y las aleaciones están
en forma de solución sólida homogénea. Entre
las líneas de líquidus y sólidus las aleaciones
están formadas por mezcla de solución sólida
y solución líquida.

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Para n tenemos XA de A y (1-XA) de B |
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Por otra parte en la fase líquida PL tenemos X3 de A y (1-X3) de B. |
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Y en la fase sólida PS, X2 de A y (1-X2) de B. |
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Evidentemente, P = PL + PS = PA + PB. |
4.2.5. Condiciones de reversibilidad
Escojamos un punto del diagrama
de la figura 5.29 con una concentración del 70% de A y
30% de B, en un proceso de enfriamiento reversible desde la temperatura
de líquidus.
Una aleación como la 70A-30B
a temperatura T0 es una solución
homogénea de una sola fase líquida, figura 5.29,
y permanece así hasta que se alcanza la temperatura T1, línea liquidus, en la que se inicia
la solidificación. El primer núcleo de solución
sólida que se forma, a1, será muy rico en el metal
de mayor punto de fusión A y estará constituido
por 95A-5B (regla I). Como la solución sólida en
formación toma material muy rico en A del líquido,
este último será más rico en B. Precisamente
después de iniciarse la solidificación, la composición
del líquido es de alrededor de 69A-31B, figura 5.29.

Cuando se alcanza la temperatura
menor, T2, la composición líquida
está en L2. La única solución
sólida en equilibrio con L2, y por
tanto la única solución sólida que se forma
en T2, es a2. Aplicando la regla I, a2 está constituida por 10B; en consecuencia,
conforme la tem-peratura disminuye, no sólo hace que la
composición del líquido sea más rica en B,
sino también la solución sólida. En T2, los cristales de a2 se forman rodeando los centros de composición
a1, y también
separan las dendritas de a2,
figura 5.20. Para que se establezca el equilibrio en T2,
la fase sólida entera deberá tener a una composición
a2. Esto requiere
difundir los átomos de B al centro rico en A no sólo
del sólido apenas formado, sino también del líquido.
Esto es posible sólo si el enfriamiento es extremadamente
lento, de modo que la difusión pueda ir al mismo ritmo
que el crecimiento cristalino, figura 5.29.
En T2, las
cantidades relativas del líquido y de la solución
sólida pueden determinarse mediante la regla II. Conforme
la temperatura disminuye, la solución sólida continúa
su crecimiento a expensas del líquido. La composición
de la solución sólida sigue la linea sólidus,
en tanto que la composición del líquido sigue la
línea líquidus, haciéndose ambas fases más
ricas en B.
En T3, figura
5.29, la solución sólida formará aproximadamente
las tres cuartas partes de todo el material presente. Mediante
la regla de la palanca en T3 se determinan
las cantidades relativas de a3 y L3. Finalmente, la
linea sólidus se alcanza en T4 y
lo último del líquido L4
muy rico en B, solidifica con preferencia en las fronteras de
grano, figura 5.29. Los procesos de difusión permitirán
que toda la solución sólida sea de composición
uniforme (70A-30B), que es la composición general de la
aleación, figura 5.29. Esta figura muestra la microestructura
de una aleación de solución sólida enfriada
lentamente, donde sólo hay granos y límites de grano.
No hay pruebas de que exista alguna diferencia en la composición
química en el interior de los granos, indicando que la
difusión ha homogeneizado los granos.

En definitiva, observamos que debe
existir un proceso de difusión tanto en los cristales sólidos
formados con excesiva riqueza en A, como en el líquido
restante, con excesiva riqueza en B. Los diagramas los hemos definido
como procesos reversibles termodinámicamente los que, como
sabemos, se apartan bastante de la práctica industrial.
Tendremos suficiente exactitud en la descripción del diagrama
de fases si las velocidades de enfriamiento son lo suficientemente
lentas para permitir grados de difusión y de homogeneidad
de las fases suficientemente aceptables desde la óptica
del control industrial.
Un proceso de solidificación
industrial puede calificarse de reversible cuando su velocidad
de enfriamiento permite los procesos de difusión entre
fases hasta el punto que éstas pueden ser admitidas como
de composición uniforme entre los granos y entre las zonas
diferentes de cada grano.
4.2.6. Características mecanicas de las aleaciones
La figura 5.31, representa la correlación
de la composición de la aleación y características
resistentes representadas por la dureza. Se puede observar como
cualquier adición al metal puro significa un endurecimiento
de la aleación mostrándose un máximo para
composiciones intermedias, entorno al 20% Cu y 70% Ni.
Figura 5.31. Correlación de la dureza HV y la composición de la aleación.
Este mismo efecto se produce en
otras características resistentes, carga de rotura, alargamiento,
como se indican en la figura 5.32. La carga de rotura y límite
elástico es mayor para composiciones del 70% Ni. Consecuentemente,
el alargamiento sufre una disminución como resultado del
endurecimiento de la aleación.

La aleación de metales
puros es un procedimiento para conse-guir el endurecimiento de
aquellos, o lo que equivale a decir mejorar características
resistentes, carga de rotura, límite elástico, dureza,
y disminuir características plásticas, alargamiento
y estricción.
4.2.7. Causas de la variación de las características
resistentes de una aleación
Cuando dos metales son totalmente
solubles en estado sólido, el único tipo de fase
sólida que se forma será una solución sólida
por sustitución. Por lo general, ambos metales cristalizan
en el mismo sistema y la diferencia de radios es inferior al 8%.
Precisamente la diferencia de los
radios atómicos entre el metal solvente y soluto determina
unas distorsiones en la estructura cristalina que es origen de
la disminución de la plasticidad, o lo que es equivalente,
el aumento de endurecimiento. De todos modos este punto se justificará
con mayor profundidad en unidades didácticas posteriores.
La aleación de solución
sólida por sustitución infiere distorsiones en la
red reticular por las diferencias de radios atómicos que
es la causa primaria del endurecimiento asociado.
4.2.8. Conductivilidad eléctrica de las aleaciones
La figura 5.33, representa la correlación
gráfica entre la compo-sición y la resistencia eléctrica
de la aleación. Se observa que con la adición de
pequeños porcentajes de elemento aleante, la resistividad
aumenta fuertemente, especialmente en el metal más conductor,
el cobre.

Cantidades mayores de aleante tienen
menor influencia, dándose un máximo de resistividad
en composiciones intermedias. Las causas de la pérdida
de conductividad está en la naturaleza del enlace metálico,
donde una nube de electrones compartidos por todos los átomos
muestran movimientos libres a través de los huecos libres
en la estructura reticular. La aleación distorsiona la
estructura y la probabilidad de choque de los electrones libres
con los átomos reticulares aumenta, lo que significa un
aumento de la resistividad eléctrica.
Los metales puros con estructuras
cristalinas ideales, no distorsionadas, muestran una conductividad
eléctrica máxima. Los elementos aleantes aumentan
fuertemente su resistividad.