5.4 INFLUENCIA DEL REVENIDO SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS DINÁMICAS
En la figura 7.54 se refiere la correlación resiliencia-temperaturas en comparación con las durezas de la cuestión anterior. Se observa como después de un ligero incremento de resiliencia hasta alcanzar un valor doble en el campo de 100 a 250°C, sufre un descenso hasta alcanzar un valor mínimo para temperaturas, qm, en el entorno de los 350°C.
 
 
Figura 7.54 Correlación de la resiliencia, r, con la temperatura de revenido, para el acero F 1250.
 
 
 
El intervalo 250°C < q < 400°C es el que muestra tenacidad mínima y resistencia media y es por tanto una zona de temperaturas de revenido que debe ser evitada.
El intervalo de temperaturas q < 250°C está caracterizado por mantener altas características estáticas y algo mejoradas las dinámicas, lo que puede ser interesante en aplicaciones funda-mentalmente estáticas.
Para temperaturas superiores a la zona de fragilidad, q > 400°C, la resiliencia crece de forma exponencial, tal como en sentido inverso decrecen las características estáticas. Esta es la zona en donde debe utilizarse el material para aplicaciones fundamentalmente dinámicas. En la tabla 7.15 se resume estas características y aplicaciones según la temperatura de revenido.
El tratamiento de revenido sobre estructuras martensíticas se aplica fundamentalmente para mejorar sus características dinámicas. Por esta circunstancia debe evitarse los revenidos a temperaturas medias de baja resiliencia.
El tratamiento de revenido a temperaturas bajas, q < 200°C, mejora ligeramente la resiliencia y mantiene sus características estáticas lo que le hace aconsejable para piezas con solicitaciones, fundamentalmente, estáticas.
El tratamiento de revenido a temperaturas altas, q > 400°C, responde con resiliencias crecientes aún rebajando sus características estáticas. Se aconseja para piezas sometidas a solicitaciones fundamentalmente dinámicas.
 
5.4.1 Causas del comportamiento estátitico
El análisis de las microestructuras para las etapas del revenido en función de la temperatura nos determina lo siguiente:
Microestructura q < 150°C:
Está conformada por agujas o placas similar a la martensita después del temple. Sólo se diferencia en que se oscurece con el ataque químico por precipitados del tipo carburo metálico, por lo que recibe el nombre de martensita negra.
Microestructura q < 350°C:
Está conformada por una textura continua diferenciada de la martensita como se observa en la figura 7.55 y la aparición de precipitados alineados en bandas siguiendo direcciones privilegiadas, como las interfases de creación de martensita inicial.
Figura 7.55 Evolución de microestructuras.
Microestructura q £ 650°C:
Está conformada fundamentalmente por una textura granular tipo ferrítico con gran cantidad de esferoides, especialmente de cementita.
Según se analiza por las microestructuras, el proceso de revenido conlleva dos variaciones principales en función de la temperatura, lo que posibilita la extrapolación del modelo del proceso de recocido contra acritud al de revenido. Estas son:
   1) Evolución de la martensita hasta alcanzar la estructura estable de ferrita-cementita globular, perlita.
   2) Evolución del soluto sobresaturado de la martensita hasta alcanzar la estructura estable de cementita globular.
La evolución de la martensita hacia la ferrita, obviamente corresponde a un proceso de recocido de recristalización. Sólo se requiere que la estructura estable de la ferrita se encuentre en su estado inicial con algún grado de acritud y estructura cristalina muy distorsionada. Y la martensita cumple con esta condición, pues:
   a) Es la estructura con mayor grado de acritud.
   b) Posee una estructura tetragonal equivalente a la c.c. con relación c/a > 1.
El proceso de revenido puede ser asimilado a un proceso de recocido contra acritud, recristalización, pues la ferrita es la estructura estable de la martensita y ésta tiene el móvil de la recristalización: la acritud.
 
5.4.2 Causas del coportamiento dinámico
Según se apuntó en la cuestión anterior, en las microestructuras se ha observado una evolución de los precipitados, carburos o variantes, en función de la temperatura desde la inobservancia en el estado de carbono sobresaturado en la martensita de temple.
En la primera etapa del revenido, temperaturas inferiores a 150°C, se forman núcleos de carburo de hierro con estructura hexagonal compacta, de composición estequiométrica del orden de Fe2.5C, que se denomina carburo e, distribuido en las placas de listones de martensita.
En las temperaturas medias, hasta 350°C, prosigue el crecimiento de placas de carburo e sobre los planos habituales de las placas de martensita y sobre dislocaciones alineadas en estructuras de Windmasttaeten, con formas que recuerdan a las zonas de Guinier-Preston. Por su parte la martensita mantiene su estructura cristalina pero con una composición en carbono que desciende hasta la composición invariante del orden del 0.3%.
En la etapa de temperaturas altas, el carburo evoluciona hacia el carburo de hierro, cementita, de composición estequiométrica Fe3C; y el carbono de la martensita sigue precipitando ahora en forma de la citada cementita.
La forma de los precipitados de la cementita también evoluciona, desde las placas de Guinier-Preston a las esferoidales, e igualmente en tamaño, engrosándose según aumentan las temperaturas y tiempos. En definitiva podemos esquematizar, figura 7.56, la evolución de precipitados en función de las temperaturas crecientes como sigue:
   1. Formación de núcleos de carburo e, coherentes, a temperaturas menores de 150°C, en dislocaciones y planos habituales de la martensita.
   2. Crecimiento de placas tipo Guinier-Preston, a temperaturas entre los 150 y 350°C, de carburo épsilon, Fe2.5C, en planos habituales y altas densidades de dislocaciones en modo incoherente, tipo Windmasttaeten para aceros de bajo contenido en carbono.
   3. Evolución a formas esferoidales de cementita, Fe3C, para temperaturas entre 350 y 650°C, con engrosamiento de tamaño, primero en planos habituales y dispersos en toda la masa a altas temperaturas.
Figura 7.56 Esquema de evolución de precipitados.
Esta evolución es similar a la indicada en la precipitación de segundas fases con la única diferencia de que el crecimiento de carburo e es incoherente con la matriz. Esto debe significar:
   a) Un ablandamiento de las características estáticas por pérdida del carbono de la martensita.
   b) Una fragilización en el comportamiento dinámico por la ubicación incoherente de las placas alineadas en los planos habituales y dislocaciones.
En definitiva podemos afirmar que el revenido se corresponde con los fenómenos de precipitación de segundas fases, carburos de hierro, los que determinan el sobrenvejecimiento para temperaturas mayores de 150°C.
La fragilidad del revenido queda justificada por la acción específica de la cementita precipitada en forma de placas continuas en los planos habituales martensíticos.
 
5.4.3 Posibilidad de eliminar la zona frágil
Existen elementos de aleación habitualmente usados en los aceros que mejoran visiblemente la respuesta en tenacidad en el campo usual de temperaturas del revenido. Este es el caso de aceros aleados con Cr, Ni-Cr, Cr-Mo o Ni-Cr-Mo como se observa en la figura 7.57 para temperaturas de revenido de 200°C.

 

 
Figura 7.57 Incidencia de los elementos de aleación en la resistencia y tenacidad de los aceros revenidos a 200°C.
 
No obstante estos no evitan la fragilidad del revenido en la zona de temperaturas de 250 a 400°C. Incluso el fósforo, que actúa como elemento fragilizante, puede actuar por omisión elevando las resiliencias en la zona frágil, pero sin evitar el mínimo relativo de fragilidad.
Sólo puede apuntarse la posibilidad de desplazar la zona de temperaturas frágiles hacia valores mayores 250 ® 400°C con la adición de elementos de aleación, y con mayor influencia el silicio. Al parecer el silicio retarda el crecimiento de las partículas de carburo, lo que justifica el desplazamiento de la zona de temperaturas frágiles.
No es posible eliminar la fragilidad del revenido, pero si puede mejorarse la tenacidad bien por adición de elementos de aleación como Ni, Cr, Mo, o por eliminación del fósforo. Es posible desplazar la zona de fragilidad hacia mayores temperaturas por adición de silicio.
 
5.4.4 Influencia de los elementos de la aleación en las características estáticas, endurecimiento secundario
En los apartados anteriores se ha justificado el modelo de ablandamiento en función de los fenómenos microestructurales que lo controlan, cuya representación se indica en la figura 7.56. Según diversas fuentes bibliográficas (1, 2), cuando se agregan elementos de aleación formadores de carburos -Cr, W, Mo, V y Ti- la curva descendente de la dureza experimenta unos fuertes incrementos cuando la temperatura de revenido excede a los 400°C y alcanza un máximo relativo sobre los 550°C, fenómeno que se conoce como endurecimiento secundario. La figura 7.58 muestra lo que hemos citado para un acero sin molibdeno y con un 5% de molibdeno.
 
 
Figura 7.58 Endurecimiento secundario de un acero con un 0.35% de carbono.
 
 
 
 
La justificación de este endurecimiento secundario se encuentra ligado al proceso de formación de los carburos, el cual exige unas determinadas velocidades de difusión de los elementos que lo forman. En efecto, para temperaturas inferiores a 400°C el carbono muestra velocidades altas de difusión mientras los elementos de aleación muestran velocidades muy bajas. El resultado es que la concentración que exige la formación de carburo sólo permitirá la formación del carburo de hierro, cementita.
Sin embargo, cuando las temperaturas superan los 400°C, las velocidades de difusión de los elementos carburígenos, M, tienen más importancia relativa, por lo que los carburos que se formarán serán complejos del tipo (Fe, M)3C, pero la pequeña solubilidad de éstos en la ferrita y la permanencia a estas temperaturas superiores a los 400°C justifica un proceso de endurecimiento por precipitación, envejecimiento, de estos carburos complejos, produciendo como resultado el endurecimiento secundario expuesto.
Esta característica es profusamente aplicada en aceros de herramientas que logran combinar altas resiliencias y durezas a temperaturas de trabajo también altas.