4.7 Cálculo de la energía de ionización del dopante.
Los donantes habituales en semiconductores base silicio y germanio son elementos del grupo V: fósforo, arsénico, antimonio y bismuto. los aceptores suelen ser elementos del grupo III: boro, aluminio, galio e indio. En los semiconductores intermetálicos, por ejemplo GaAs, suelen utilizarse elementos de los grupos IV y VI como donantes, y metales de transición como aceptores.
Una información más completa la hallamos en la figura 8.27. Fijémonos en donantes de la misma familia: P, As, Sb, Bi. La tendencia es que el aumento en el número atómico de éstos introduce el nivel donante mas al interior del intervalo prohibido y se requiere una mayor energía de ionización.
Figura 8.27. Dopantes, niveles y energías de ionización en diferentes semiconductores.

Analicemos ahora el efecto de los aceptores: B, Al, Ga e In. Torna a suceder la misma conducta: el aumento en el número atómico del dopante introduce el nivel aceptor mas al interior del intervalo prohibido, requiriendo una mayor energía de ionización.
Esto es mas acusado cuanto mayor sea el carácter no metálico del semiconductor y mayor diferencia de número atómico entre éste y los dopantes. Así se aprecia con el Si (no metal) y el Ge o GaAs, claramente metaloides.
La interacción entre dopante y substrato semiconductor incide discriminadamente en la conductividad con el parámetro energía de ionización, la que aparece como numerador en el término exponencial de la componente extrínseca de la ecuación de conductividad.
La concentración de portadores de carga a diferentes temperaturas nos da una representación gráfica como la de la figura 8.28, en la que se estudia dicho efecto para un semiconductor de Si-n, dopado con 1015 at/cm35 de P (donante). Puesto que la conductividad es directamente proporcional a la población de portadores libres, existe un paralelismo entre esta gráfica y la de la figura 8.26.
Figura 8.28. Concentración de portadores de carga con la temperatura en silicio extrínseco.

Se aprecia la enorme influencia que ejerce la temperatura en la conductividad, aunque no es uniforme en todo el rango de temperaturas. Observamos una evolución en tres tramos diferenciados.
Analicemos cada uno de los tres tramos. Para bajas temperaturas, partimos de una situación de congelamiento electrónico, bajo nivel de agitación térmica, y los portadores generados han sido por efecto de la ionización progresiva de las impurezas dopantes. En dicho tramo, la conductividad es proporcional a una función exponencial de índice -Ed/KT.
De otra manera, en el rango de temperaturas bajas, el mecanismo de mayor contribución a la conductividad es el extrínseco. Es de gran interés la representación gráfica ln n - 1/T, ya que nos permite el cálculo de la energía de ionización de cualquier semiconductor extrínseco, según la expresión:

 

 (8.49)
El segundo tramo representa un rango de temperaturas en el que la conductividad se mantiene constante. Éste recibe el nombre de período de agotamiento (dopado n) o de saturación (dopado p). El período de agotamiento representa una situación de conductividad constante, y por tanto, una ventaja tecnológica para el control de la conductividad con la temperatura.
Existe una temperatura característica, a partir de la cual, todas las impurezas se han ionizado, siendo la concentración de portadores exactamente la de dopantes introducidos. Dicha temperatura de ionización puede calcularse mediante la ecuación:

 

 (8.50)
En este caso en el que las impurezas están totalmente ionizadas, y con fines de simplificación de cálculos, se determina la conductividad mediante:

 

 (8.51)
en la que están presentes las concentraciones de donante y aceptor, ND y NA, y las movilidades del electrón y el hueco, me y mp. Continuando con el análisis de las dos figuras, llegamos a una zona de altas temperaturas en la que la conductividad torna a incrementarse de forma notable.
La agitación térmica es muy importante, y la concentración de portadores de carga aumenta notablemente por generación térmica de pares electrón-hueco. La conductividad resulta ser proporcional a una función exponencial de índice -Eg/2KT. De otra manera, en el rango de temperaturas altas, el mecanismo de mayor contribución a la conductividad es el intrínseco. De la representación gráfica ln n - 1/T, es posible calcular la energía del intervalo prohibido de cualquier semiconductor extrínseco, según la expresión:

 

 (8.52)
Se define una temperatura crítica para señalar el final de la zona de conductividad constante, a partir de la cual, la generación térmica de pares electrón-hueco es tan importante que el mecanismo de conducción preponderante es el intrínseco. Dicha temperatura crítica puede calcularse mediante la ecuación:

 

 (8.53)
El dopado de los materiales semiconductores es de alto interés tecnológico porque:
 
Mejora la conductividad hasta niveles aptos para aplicaciones en Ingeniería Electrónica.
 
Permite aceptables niveles de conductividad en condiciones de bajas y medias temperaturas.
 
Muestra un intervalo de temperatura en la que la conductividad es una invariante.

De manera resumida, porque nos permite un mejor control de la conductividad con la temperatura y el diseño de componentes aptos para las condiciones de trabajo en Ingeniería Electrónica.