2.1 Transformaciones isotérmicas de la austenita.
La transformación martensítica
vista, es sólo un caso particular de las posibles transformaciones
que la austenita puede sufrir cuando se baja de las temperaturas
críticas inferiores Ae1, en la que
la austenita queda en forma metaestable. De manera general, cuando
la austenita metaestable se mantiene a una temperatura fija un
tiempo suficiente, aparece una transformación total de
la estructura primaria a otra estructura, que es función
unívoca de esta temperatura. Por otra parte, los tiempos
de iniciación y finalización de la transformación
son perfectamente definidos y constantes para cada calidad de
acero, composición y tamaño del grano.
Los diagramas que describen estas
transformaciones isotérmicas son los denominados T-I, o
también T.T.T. (temperatura, tiempo, transformación),
pues son éstos los parámetros que quedan reflejados
en el mismo. Dada la forma característica de las curvas
representadas también se les denomina curvas de las S.
Figura 13.6. Diagrama de transformación isotérmica de un acero eutectoide.
La figura 13.6 representa el diagrama
T-I de un acero eutectoide. Por encima de Ae1,
la austenita es estable. El área situada a la izquierda
de la curva correspondiente al comienzo de la transformación
representa la zona en que la austenita es inestable. En el área
situada a la derecha de la curva correspondiente al final de la
transformación, designada por F+C, las únicas fases
presentes son ferrita y cementita, habiéndose transforma-do
toda la austenita en una combinación de estas fases. El
área comprendida entre las dos curvas, designada por A+F+C,
corresponde a una zona trifásica, formada por austenita,
ferrita y cementita, o bien por austenita y el producto en que
se está transformando. El punto de la línea de comienzo
de transformación situado más a la izquierda se
conoce como nariz del diagrama.
En todos los diagramas, excepto
en el caso del acero eutectoide, se añade una nueva línea
que llega hasta los límites de la temperatura crítica
superior Ae3, por encima de la inferior
Ae1. La figura 13.7 representa un diagrama
de este tipo.
La primera línea a la izquierda
indica el comienzo de la transformación de la austenita
en ferrita proeutectoide, en los aceros hipoeutectoides, o a cementita,
en los hipereutectoides. La segunda corresponde al comienzo de
la transformación de la austenita en perlita. La zona comprendida
entre estas dos líneas se designa por A+F, indicando que
las fases presentes son austenita y ferrita proeutectoide, o por
A+C, si las fases que componen la microestructura son austenita
y cementita proeutectoide.
Otra diferencia notable en los
aceros hipoeutectoides es el desplazamiento de las curvas hacia
el origen de tiempos, lo que nos indica la imposibilidad de conseguir
una estructura completamente martensítica aún con
elevadas velocidades de enfriamiento.
En operaciones de tratamiento industrial,
y en la mayoría de los casos, no se efectúa la transformación
isotérmica del acero a una temperatura por encima de la
de comienzo de la martensita, sino que se proporciona un enfriamiento
continuo desde la temperatura de austenización a la temperatura
ambiente. En el enfriamiento continuo del acero, la transformación
de austenita a perlita se produce a lo largo de un intervalo de
temperaturas más bien que a una sola temperatura isotérmica.
Como resultado, la microestructura final después del enfriamiento
continuo será compleja, ya que la cinética de la
reacción cambia en el intervalo de temperatura en el cual
se produce la transformación, tal como se recoge en la
figura 13.8. Las líneas iniciales y finales de transformación
se desplazan a tiempos mayores y a temperaturas ligeramente inferiores
con relación a los diagramas isotérmicos. Además,
no hay líneas de transformación por debajo de 450°C
para la transformación de austenita a perlita.
La figura 13.8 muestra las distintas
velocidades de enfriamiento para muestras de acero eutectoide
continuamente enfriado desde las temperaturas de austenización
hasta la temperatura ambiente. La curva A de enfriamiento representa
un enfriamiento lentísimo, tal como podría obtenerse
si suprimimos el calor del horno y permitimos al acero enfriarse
a medida que el horno pierde calor. La microestructura en este
caso debería ser de perlita gruesa. La curva de enfriamiento
B, representa un enfriamiento más rápido, tal como
debería obtenerse al retirar el acero austenizado del horno,
y permitir su enfriamiento en aire en reposo. En este caso se
forma una microestructura de perlita fina.
La curva de enfriamiento C comienza
con la formación de perlita, pero el tiempo es insuficiente
para que se complete la transformación de austenita a perlita.
La austenita remanente que no se transforma en perlita a temperaturas
superiores, se transformará en martensita a temperaturas
más bajas, comenzando a 220°C. La microestructura de
este acero, en consecuencia, estará constituida por una
mezcla de perlita y martensita. Enfriando a una velocidad mayor
que la curva E, denominada velocidad crítica de temple,
se conseguirá una estructura completamente martensítica.
Esto es en síntesis las transformaciones que suceden en
los aceros durante los enfriamientos continuos proporcionados
industrialmente.