2.4 Aceros aleados.
Los elementos
de aleación se añaden al acero para: a) proporcionar
un endurecimiento por solución sólida en la ferrita,
b) por la precipitación de carburos de aleación
en lugar de la formación habitual de cementita, c) mejorar
la resistencia a la corrosión por la formación
de capas superficiales protectoras, y, d) mejorar la templabilidad.
El modo
en que los elementos se distribuyen en los aceros depende básicamente
de la tendencia a formar carburos u otros compuestos por parte
de cada elemento. La tabla 13.2 resume la distribución
aproximada de la mayoría de los elementos aleantes presentes
en los aceros.
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- Tabla
13.2. Distribución aproximada de los elementos de aleación
en los aceros.
El níquel
se disuelve en la ferrita del acero, ya que tiene menos tendencia
a formar carburos que el propio hierro. El silicio se combina
en una cantidad limitada con el oxígeno presente en el
material para formar inclusiones, pero por otra parte se disuelve
en la ferrita. La mayor parte del manganeso se disuelve en la
ferrita, aunque algo del mismo, formará carburos mixtos
con el hierro modificando la cementita como (Fe, Mn)3C.
El cromo,
que tiene mayor tendencia que el hierro a formar carburos, se
reparte entre la formación de carburos y la disolución
en la ferrita. La distribución del cromo depende del contenido
en carbono presente así como de la presencia de otros
elementos con mayor tendencia a la formación de carburos,
como el V, Ti o Nb. El volframio y el molibdeno se combinan con
el carbono para formar carburos, siempre y cuando la cantidad
de carbono en el acero sea suficientemente elevada y no haya
gran cantidad de elementos formadores de carburos como el Ti
y el Nb que tienen una gran tendencia a formar carburos, no encontrándose
prácticamente nunca disueltos en la ferrita.
El aluminio
se combina fácilmente con el oxígeno y nitrógeno
contenido en el acero, para dar inclusiones de alúmina,
Al2O3, en
el primer caso y precipitados endurecedores de AlN en el segundo,
por lo que se aplica este último como elemento afinador
de grano.
2.4.1 EFECTO DE LOS ELEMENTOS DE ALEACIÓN
EN EL DIAGRAMA DE FASES.
Los distintos
elementos de aleación dan lugar a que la temperatura eutectoide
del diagrama Fe-C aumente o disminuya, figura 13.13. Tanto el
manganeso como el níquel determinan una disminución
de la temperatura eutectoide, y por tanto actúan como
elementos gammágenos o estabilizadores de la
austenita, aumentando por lo tanto la zona de existencia
de la austenita en el diagrama Fe-C.

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- Figura
13.13. Efecto de los elementos de aleación en la temperatura
de transformación eutectoide.
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Por el contrario,
los elementos formadores de carburos como el Cr, W, Mo, Ti, etc.
elevan los valores de la temperatura eutectoide y disminuyen
por tanto la zona de fase austenítica, o lo que es lo
mismo amplían la zona de existencia de la ferrita. A estos
elementos se les denomina alfágenos o elementos estabilizadores
de la ferrita.
Todos
los elementos de aleación, en mayor medida los formadores
de carburos, disminuyen el porcentaje de carbono en la composición
eutectoi-de, pudiendo obtener aceros hipereutectoides con un
bajo contenido en carbono, figura 13.14. De la misma manera,
los elementos de aleación modifican las líneas
de transformación Ae1, Ae3, Acm, en consecuencia, las temperaturas de austenización
disminuyen por lo que temperaturas satisfactorias para un acero
al carbono pueden resultar excesivas para un acero aleado con
el mismo contenido en carbono. De la misma forma, los elementos
de aleación reducen las temperaturas Ms y Mf de inicio y fin de
transformación martensítica, por lo que estos aceros
pueden precisar enfriamientos hasta temperaturas más bajas
para completar la transformación.
- Figura 13.14. Efecto de los elementos de aleación
en el contenido en carbono del eutectoide.
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- 2.4.2 INFLUENCIA DE LOS
ELEMENTOS DE ALEACIÓN SOBRE LA TEMPLABILIDAD DE LOS ACEROS.
La acción
que ejercen los elementos de aleación sobre la templabilidad,
es quizás una de las influencias más importantes
y que más merece ser destacada. El temple de los aceros
al carbono resulta difícil muchas veces al tener que someter
al material a enfriamientos muy rápidos, en agua, lo que
conlleva problemas de elevadas deformaciones en las piezas que
impiden su utilización posterior, así como la poca
penetración del temple aún en el caso de conseguir
la transformación martensítica en la superficie
de la pieza. Los aceros aleados no presentan estos problemas
pues los elementos de aleación desplazan hacia la derecha
las curvas de las S, o lo que es lo mismo, permiten la transformación
martensítica a menores velocidades de enfriamiento, enfriamientos
en aceite e incluso en aire.
Sin embargo, donde muestran una
gran importancia es el aumento de la templabilidad del acero.
Recordamos que la templabilidad de un acero se define como la
propiedad que determina la profundidad y la distribución
de la dureza inducida por enfriamiento desde la condición
austenítica. La templabilidad de un acero depende principalmente
de la composición del mismo y aumenta mayormente con la
adición de elementos de aleación. Industrialmente,
la templabilidad se determina por el ensayo Jominy, en
el que una muestra cilíndrica de 25 mm de diámetro
y una longitud de 100 mm, tras austenización, es enfriada
por uno de sus extremos mediante un chorro de agua, lo que permite
someter a la muestra a las diferentes velocidades de enfriamiento
resultantes, desde un enfriamiento brusco en agua del extremo
enfriado, a un enfriamiento al aire del extremo opuesto. La obtención
de la dureza en una generatriz de la probeta, nos indicará
la aptitud que el material muestra a la transformación
martensítica, al obtener la distancia al extremo templado
en la que conseguimos al menos un 50% de estructura martensítica,
figura 13.15.
- Figura 13.15. Correlación del diagrama de enfriamiento
continuo con los datos del ensayo de templabilidad para un acero
eutectoide.
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La curva
de templabilidad resultante del ensayo Jominy se irá aplanando,
es decir se consigue penetrar u obtener la transformación
martensítica a mayor distancia de la probeta. No debe
confundirse esta facilidad de transformación martensítica
con la obtención de una mayor dureza del acero templado,
condición esta que depende casi exclusivamente del contenido
en carbono del acero y nunca de los elementos de aleación
que si influyen por contra en la dureza del revenido, al disminuir
el efecto de ablandamiento de la estructura que tiene lugar durante
este proceso. Algunos elementos de aleación formadores
de carburos, como el Mo, V y Nb, producen un efecto de endurecimiento
secundario tras el revenido a elevadas temperaturas, producido
por la precipitación de finos carburos que distorsionan
grandemente la matriz.
En la tabla
13.3 se recogen las principales propiedades mecánicas
y algunas aplicaciones típicas de los principales aceros
de baja aleación. Para ciertos niveles de resistencia,
los aceros de baja aleación o semialeados muestran mejores
combinaciones de resistencia, tenacidad y ductilidad que los
aceros al carbono ordinarios. Sin embargo, el mayor coste de
los mismos hace que su aplicación se reserve para cuando
se considere necesario. Estos aceros se aplican frecuentemente
en la fabricación de automóviles, ejes, árboles
de transmisión, engranajes, muelles, etc.
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- Tabla 13.3. Composición y propiedades de aceros
de baja aleación.