El níquel es un metal importante
de ingeniería debido a su excepcional resistencia a la
corrosión y a la oxidación a elevada temperatura.
El níquel cristaliza en una estructura c.c.c la cual hace
que éste sea altamente maleable. Sin embargo, en su contra
está su elevado precio, alrededor de 2200 pts/kg, y su
elevada densidad (8.9 g/cm3),
lo que limita su uso. El cobalto es, al igual que el
hierro y titanio, un metal alotrópico, que transforma
a los 467°C de una estructura hexagonal densa a una cúbica
centrada en las caras (c.c.c.). El metal tiene un punto de fusión
de 1493°C, manteniendo sus propiedades magnéticas
hasta los 1115°C, temperatura de Curie.
En la tabla 13.15, se recogen
algunas propiedades físicas y mecánicas del cobalto,
así como las principales propiedades y aplicaciones de
diferentes aleaciones base níquel y cobalto. La resistencia a la corrosión
y oxidación del cobalto es menor que la del hierro, y
esto, unido a su elevado costo, hacen que el metal puro no tenga
en la práctica aplicación industrial. En cambio,
si se utiliza de manera importante como elemento de aleación
proporcionando a sus aleaciones una elevada refractariedad, importante
resistencia a la corrosión y excelentes propiedades magnéticas.
Por ello, las aplicaciones más importantes del cobalto
son:
Como elemento de aleación en aceros de herramientas
y en aceros al cobalto para imanes permanentes.
Aleado para recargues duros resistentes al desgaste.
Como cementante del metal duro sinterizado.
Como base de aleaciones resistentes a la corrosión,
para imanes o superaleaciones.
En general, las aleaciones base
cobalto, al igual que las base níquel, son bastante complejas,
resultando difícil su clasificación por la composición,
realizando por tanto la misma por sus aplicaciones, agrupándose
en los grupos siguientes: