3.3. Porcelanas y cerámicas triaxiales

Las cerámicas tradicionales están constituidas por tres componentes básicos: arcilla, cuarzo y feldespato. La arcilla, compuesta principalmente por silicato de aluminio hidratado, Al2O3·SiO2·H2O, con pequeñas cantidades de otros óxidos como TiO2, Fe2O3, MgO, CaO, Na2O y K2O.
Estas cerámicas se basan en el sistema binario sílice-alúmina representado en la figura 14.16, que muestra la formación de dos eutécticos de los que uno de ellos, el que tiene lugar en el 5% de Al2O3, juega un papel importante. Este eutéctico baja la temperatura de fusión de la sílice hasta los 1595°C y hace que en las composiciones de las arcillas de un 40 a un 60% de Al2O3, se forme una fase líquida en proporción importante.
Figura 14.16. Diagrama de fases SiO2-Al2O3.
 
Un compuesto muy importante que se encuentra en este sistema, es la mullita, de elevada refractariedad y gran resistencia. Las cerámicas que contengan cantidades importantes de mullita tendrán por lo tanto buena resistencia a altas temperaturas, es decir muestran elevada refractariedad, de ahí su aplicación como material refractario tipo ácido.
Por esto podemos tener dos grandes grupos formados por aquellos materiales que requieren alta plasticidad, las arcillas, lozas y porcelanas, junto a productos de mayor resistencia tanto mecánica como química, el gres, y los materiales de los que se requiere alta resistencia al calor, los materiales refractarios.
Los materiales plásticos están constituidos, fundamentalmente, por arcillas a las que se adiciona cuarzo, que actúa como material refractario, y feldespato potásico, de composición K2O·Al2O3·6SiO2, como material fundente, ya que se transforma en vidrio cuando la mezcla cerámica se somete a alta temperatura, uniendo a los componentes refractarios.
Este tipo de cerámicas, que resulta el más económico y fácil de conformar, se utiliza para la fabricación de ladrillos para la construcción, tuberías de desagüe, tejas de drenaje, tejas de cubierta, y como material de solado. Productos de cerámica fina como la porcelana eléctrica, porcelana china y artículos sanitarios se forman con estos mismos componentes aunque con un control importante en su composición. La tabla 14.3. muestra la composición de algunas cerámicas finas, denominadas triaxiales ya que intervienen tres componentes en su composición. En la figura 14.17 se observa las zonas de composición de algunas de las porcelanas finas indicadas por círculos.
Figura 14.17. Ubicación de las composiciones correspondientes de productos de arcilla típicos, en el diagrama arcilla-sílice-feldespato.

Tabla 14.3. Composiciones de algunas porcelanas triaxiales.
Estas porcelanas, gracias a sus diferentes composiciones, presentan propiedades específicas que justifican su utilización como materiales de construcción en solados y alicatados, artículos sanitarios, materiales aislantes, material de cocina y material dental.
En contraste los materiales refractarios precisan de una elevada pureza en sus materias primas así como un buen control de la mezcla. Los refractarios ácidos, basados en el diagrama SiO2-Al2O3, puede dividirse, tal como aparece recogido en la figura 14.18, en:
 
Refractarios de sílice, que tienen una alta refractariedad, elevadas características mecánicas a temperaturas elevadas, cercanas a su punto de fusión.
 
Arcillas refractarias o refractarios silicoaluminosos, entre el 55 y el 70% de Al2O3, en que aparece el compuesto de mullita. Estos refractarios que se moldean fácilmente tienen refractariedades crecientes con el contenido de alúmina, al aumentar la fase de mullita. Aunque son más caros que los ladrillos comunes, son la base en la construcción de hornos, tanto para la cocción de cerámicos, como para la fabricación del coque o el arrabio de hierro, así como la construcción de hornos industriales para tratamientos térmicos de metales y aleaciones.
 
Refractarios de alta alúmina, con contenidos superiores al 95% de Al2O3 que presenta una elevada refractariedad, aunque resultan más costosos.
También puede utilizarse como materiales refractarios la magnesia, MgO, cal, CaO, o cromita, Cr2O3, o mezclas de dos o tres de estos materiales, que forman el grupo de refractarios básicos y refractarios neutros. Estos refractarios básicos tienen altas densidades, altas temperaturas de fusión y elevada higroscopicidad, por lo que son de fabricación compleja y presentan dificultades de almacenamiento, ya que se degradan rápidamente con la humedad ambiental. Sin embargo, presentan una buena resistencia al ataque químico por escorias básicas y óxidos, lo que les hace especialmente adecuados en el afino del acero con oxígeno y otros procesos de afino térmico. No obstante, debido a su elevado precio se utilizan sólo en la línea de escoria siendo el resto del horno de ladrillos refractarios ácidos. Los refractarios neutros, de cromita principalmente, se utilizan para unir en las estructuras de construcción los refractarios ácidos y básicos sirviendo como interfase o transición entre los mismos.
Figura 14.18. Ubicación de las composiciones de cementos típicos, vidriados y materiales refractarios.