4.1 Propiedades mecánicas de
los materiales cerámicos.
Considerados en su totalidad como
una clase de materiales, los cerámicos son relativamente
frágiles. La resistencia a tracción observada en
materiales cerámicos varía enormemente con rangos
que van desde valores muy bajos, menores de 0.69 MPa hasta 7000
MPa para algunas fibras monocristalinas de Al2O3. Sin embargo, como tal clase de materiales,
pocos cerámicos tienes cargas de rotura superiores a los
172 MPa.
Los materiales cerámicos
muestran igualmente grandes diferencias entre la resistencia
a tracción y a compresión, siendo las de compresión
alrededor de 5 a 10 veces las de tracción, tal como se
indica en la tabla 14.4 para diferentes materiales cerámicos.
Muchos materiales cerámicos son duros y tienen baja resistencia
al impacto debido a sus uniones iónico-covalentes, aunque
como excepción encontramos el comportamiento de las arcillas
como materiales fácilmente deformables debido a fuerzas
de enlaces secundarios débiles entre las capas de los
átomos unidos por enlaces iónico-covalentes.
El fallo mecánico de los
materiales cerámicos se da principalmente por defectos
estructurales. Las causas principales de la fractura en cerámicos
policristalinos han de buscarse en las grietas superficiales
producidas durante los procesos de conformación y acabado,
poros, inclusiones y estructuras de granos grandes formados durante
el proceso de cocción, que actúan como concentradores
de tensiones fragilizando al material.
Cuando la tensión alrededor
de un poro alcanza un valor crítico, se forma un inicio
de grieta que se propaga rápidamente en los materiales
cerámicos al no haber en los mismos procesos o mecanismos
que absorban mucha energía como los que se dan en los
metales dúctiles durante la deformación, ya que
sus estructuras cristalinas no son propicias al deslizamiento
ni a la deformación por maclado. De esta manera, una vez
iniciada la grieta, ésta continua su crecimiento hasta
llegar a la rotura.
Los poros también actúan,
al igual que las inclusiones, mermando la resistencia del material
al disminuir la sección útil del mismo y por tanto
disminuye la tensión que es capaz de soportar éste.
Así, el tamaño y la fracción en volumen
de los poros en las cerámicas son factores importantes
que afectan grandemente a su resistencia. La figura 14.21 muestra
como un incremento de la fracción en volumen de poros
disminuye la resistencia a tracción transversal de la
alúmina.
- Figura 14.21. Efecto de la porosidad sobre la resistencia
transversal de la alúmina pura.
-
En los materiales
cerámicos totalmente densos, en los que no hay grandes,
el tamaño de las grietas está normalmente relacionado
con el tamaño del grano. Para cerámicas sin poros
la resistencia es función del tamaño del grano,
siendo las cerámicas de tamaño de grano más
fino las que tienen grietas de tamaño más pequeño
en los límites de grano. Por consiguiente, su resistencia
será mayor que las que presentan un mayor tamaño
de grano, figura 14.22.
- Figura 14.22. Efecto del tamaño de grano de
alúmina en su resistencia.
-
La resistencia
de un material cerámico policristalino está, en
consecuencia, determinada por muchos factores, que incluyen la
composición química, la microestructura y las condiciones
superficiales como factores principales. La temperatura y el
entorno también son importantes, así como el tipo
de esfuerzos de solicitación y cómo se aplican.
Es por todo ello que el comportamiento de los materiales cerámicos
no es igual para todas las muestras de ensayo, aunque éstas
sean idénticas, lo que supone un serio problema a la hora
de diseñar con estos materiales cuando tienen que soportar
cargas.
Puesto que
no podemos asumir como resistencia el mínimo obtenido
en los ensayos, pues ello representaría un derroche o
mal aprovechamiento del material, debe utilizarse aproximaciones
estadísticas. Entonces decimos, por ejemplo, que un componente,
con un tamaño y forma determinado, puede realizarse con
un material que tenga una resistencia mayor que un valor dado
con una probabilidad del 99%. Esto nos obliga a considerar en
el diseño una pequeña probabilidad de rotura. Esta
aproximación requiere tener que extrapolar resultados
de probabilidad de supervivencia y necesitamos por ello un modelo
matemático o una ecuación que describa la dispersión
de resultados obtenidos en los ensayos realizados.
Por lo tanto
es necesario considerar y definir el valor medio, s,
y la desviación estándar, s, o desviación
cuadrática media, como:

(14.4)
- donde n es el número total de
medidas y si es
el valor i obtenido de la resistencia, considerando 1 < i
< n. Para las cerámicas, la desviación estándar
es alrededor del 5-15% del valor medio.
Un modelo
utilizado ampliamente para describir la dispersión en
las propiedades de las cerámicas es la distribución
de Weilbull. Primero se coloca los datos en orden decreciente
asignándole j = 1 para el mayor valor y así sucesivamente,
de manera que se define la probabilidad de supervivencia Sj como:

(14.5)
- donde de nuevo n es el número
total de valores, por lo que a cada valor de resistencia, sj, se le asigna un valor
de pervivencia Sj.
La representación
del ln (1/Sj) en función ln sj, figura 14.23, nos proporciona una recta, cuya
pendiente, m, indica la dispersión de las medidas de resistencia
y se denomina módulo de Weilbull. Entonces, si
m es grande la dispersión es pequeña y cuando m
es pequeño, la dispersión es grande. De esta forma
puede definirse la relación entre Sj y sj según la ecuación:

(14.6)
- donde s0 es el valor de s para que s
= 1/e ( ~ 37%).
La asunción
del modelo de Weilbull es necesaria ya que los materiales cerámicos
presentan numerosos defectos internos que obligan a asumir una
posibilidad de fallo.
- Figura 14.23. Representación del módulo
de Weilbull en materiales cerámicos.