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EL PARAGUAS

TIP.- Hay mucha gente que por hipocresia o ley motiv, no saben lo que es un paraguas.
COLL.- ¿Es posible que no sepan lo que es un paraguas?
TIP.- Si no lo saben, es por hipocresía o por ley rnotiv.
COLL.- EI invento del paraguas, según los franceses, se debe...
TIP.- Se debe pagar
COLL.- Una vez pagado, según los franceses se atribuye a Monsieur Paraplí.
TIP.- ¿Para qué?
COLL.- Paraplí
TIP.- ¿De cuántas partes se compone el paraguas? El paraguas se compone de... a saber. La parte. de abajo, llamada puño, porque el puño no se puede poner para arriba.
COLL.- Porque si se pusiera para arriba, el agua caería en su interior. Observen. (Se pone a hacer la demostración con una regadera. Se llenará el paraguas de agua, seguramente)
TIP.- Claro que si empieza a llover cuando el paraguas está lleno, es prácticamente inservible.
COLL.- Otra de las cosas más importantes del paraguas es la tela. Porque un pararaguas sin tela es como un pobre.
TIP.- (Cuchufleta). Claro, al no tener tela, ¿comprenden?
COLL.-Y si el paraguas no tiene tela, vean lo que pasa. (Puede abrirse un paraguas que solo tenga las varillas) (Tip se sube a una silla y le echa agua con la regadera).
TIP.- Por lo tanto, insistimos, que la tela del paraguas es imprescindible, siempre y cuando no tenga agujeros.
COLL.- Porque si el paraguas tiene agujeros de tamaño exagerado, vean lo que pasa. (Coll abre un paraguas lleno de agujeros, coge la regadera y echa el agua sobre Tip con el agujereado).
TIP.- Hay paraguas de distintos tamaños. Paraguas mayores, paraguas menores y paraguas minerales, tales como el feldespato.
COLL.- El feldespato Donald.
TlP.- El cuarzo.
COLL.- EI cuarzo de baño.
TIP.-Y la mica. La Mikaela. gran cantante.
COLL.- Sin embargo la gallina ya es otra cosa. Es muy parecida al paraguas por el carácter.
TIP.- ¿Qué diferencia hay entre una gallina y un paraguas? Prácticamente ninguna Y el que quiera saber que vaya a la escuela.
COLL.- Pero hoy es domingo. las escuelas están cerradas.
TIP.- ¿Y tú que crees? ¿Que las gallinas están abiertas todos los días?
COLL.- Pues lo mismo que el paraguas ¿O es que el paraguas está abierto todo el día?
TIP.- Hombre, hay paraguas de guardia.
COLL.- Los guardias no llevan paraguas.
TIP.- ¿Y yo tengo la culpa de que no lleven paraguas los guardias?
COLL.- Los guardias qué llevan paraguas son los guardiamarinas.
TIP.- Lo que llevan los guardiamarinas son gallinas, para que no se mojen los barcos.
COLL.- ¿Qué quieres decir con eso, que un barco y un paraguas son la misma?
TIP.- No señor, los barcos van por encima del agua y los paraguas por debajo.
COLL.- Ah, ¿quieres hacerme creer que los paraguas van por debajo del barco? ¿Pero tú me has tomado a mi por una gallina?
TIP.- Yo lo que quiero demostrar, una vez y quede bien sentado... (Coll se sienta). Gracias...es que la única manera de librarse de  la lluvia es con el paraguas agujereado.
COLL.- No colijo.
TIP.- Pues, Coll-hijo, la cosa está clara. Mira, (Coge el paraguas de agujeros y  echa agua, encima). Si llueve, el agua se mete por los agujeros, y tú te quedas fuera. ¿Ves, me mojo yo, me mojo yo? COLL.- (Aparte). Lo tengo dominado.
 
 

La leyenda del beso en la nalga o la conquista de Granada

    Si empezarnos con tonterías, terminamos y en paz. Pero como no queremos terminar, ya que somos como la UCD, vamos a seguir otros veinte años con la misma leyenda.
    Ab El Hasan, de CC.OO., hallándose un día en la mezquita de Córdoba (1) sumido en problemas sobrenaturales, quedóse dormido sobre la aljofifa. El rey moro, empuñando un algorí de Almodóvar, se acercó a él, como aproximándose. Y dijole:
-Es la hora nona, esa hora en que los mezquíes cubren su cuerpo con sarmiento, impregnado en bahorí. Sube al monte y dile al Ben Zoato que no taña más campanas ni queme más saumerios. De lo contrarío, Granada será dominada con el seis doble.
    A lo que el contertulio almoraví contestó sin bajarse los pantalones:
     - oh, señor. Soy hijo del Cebedeo, primo hermano de Camuñas Iscariote, sobrino de don Zanguán y nieto de Somosaguas.
Al oír estas palabras, la reina Isabel, que se estaba bañando por primera vez en la vida, le arrojó una corteza de la su roña a la testa, dejándolo tan mal herido que a los pocos lustros murió de una infección intestinal en el cráneo. Granada se rinde y nosotros también. Nos vamos a acostar un rato con unas personas de distinto sexo.
    Ya nos hemos levantado.
    Han pasado quinientos años centígrados. ¡Qué sueño tan reparador! Lo primero que hacemos al abrir los ojos es preguntar por los Reyes Católicos. La mucama de ojos pares, contesta socarrona:
    -The Catolicis kings are in the church.
    -¿Y los moros?
    -They are in the war.
    -¿Y tu padre?
    -Bien. Está bien. Ahora se dedica a la doma del percebe.
    -Entonces, ¿tu madre?
    -A ésa no hay quien la dome. Hasta que no se case...
    -Entonces tú eres una hija de...
    -Sí, mis nobles señores. Soy hija única. Y mis hermanos también.
    -Luego confiesas que tienes hermanos.
    -No, no confieso, porque soy mora.
    -Luego confiesas que eres mora.
    Una lágrima del tamaño de un neceser  resbaló por alguna de sus mejillas, hasta posarse en una de sus ingles.
    ¡Bella mora, bella mora! -dijimos nosotros dos-. Mora que nos enamora (enamora para que rimara con mora): Mora que estás en Granada, cautiva como una corza por los reyes de Castilla (aqui puede observarse que Castilla no rima con corza). Mora que ligó sus horas á la triste suerte mía (como dijo Muñoz Seca). Mora, nuestro pecho implora tus amores de señora. En nuestro jardín las flores sin ti no tienen olor. ¿Es amor? (pregunta ella). ¿Es eccema, es herpes? ¿Qué son vuestras flores? Decid, caballero, decid.
    He aquí que el rey don Fernando (ya saben quién es, ¿no?), que se hallaba a la sazón pignorando unas alhajas con el propósito de descubrir América y contratar actores de allá para TVE, se encontró con la desagradable sorpresa de que estaban ya todos contratados.
    Fernando (le llamamos Fernando por la confianza que siempre tuvimos con él, porque si no le llamaríamos Aurelio) se entrevistó con el jefe de programas, y este, tomandole por un figurante, le preguntó
    -¿Qué querés vos? ¿Otro antisipo? Vicjo, acá no hay plata.
    -Estáis equivocado. Soy el rey Fernando.
    -¿Fernando, qué más?
    - Él Católico.
    - ¿Apellido de la madre?
    - Gozález.
    -Está bien, pibe. haré todo lo que pueda por vos.
    Descolgó el teléfono y a los pocos minutos allí estaba López Ibor, acompañado por la orquesta del maestro Ibarbia, dirigida por Odón Alonso.
    -¡Esto es una encerrona! -gritó don Fernando.
    -No, esto es una sonata de Beethoven. Habéis perdido. Ya no podéis ir a los Mundiales de Argentina.
    Y conducido por dos musculosos mendigos, fue introducido en una ambulancia (por cierto, con matrícula de Avila) hasta el sanatorio psiquiátrico de la Moncloa.
    Y allí sigue.  Hasta que España sea de nuevo tomada por los moros.

(1) Cordoba
 

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