Sinai

Salimos en el autobús a las 11:30 desde la estación de Midan Abbasiya en dirección Sta. Katherina para subir al monte Sinaí o Gebel Musa. Sta. Katherina está a 450 km del Cairo y a 1570 m de altitud. El autobús pasa por Suez y por debajo del canal a través de un túnel, para después girar hacia el sur bordeando el Mar Rojo. También se puede llegar desde Lúxor tomando un autobús hasta Hurghada, aquí cruzar el mar rojo con un transbordador para Sharm el Sheikh, y después un taxi hasta Sta. Katherina. Todo esto supone una jornada de viaje.

Sin parar a comer y con solo un café turco en el cuerpo llegamos a eso de las 7 de la tarde a un hotel que dista 5 km del pueblo y que se llama Morganlands y que es una especie de bungalows con un gran comedor. Nuestra guía no dice que está lejos del pueblo, y en vez de valer 25 dólares como me dijeron por teléfono, no, vale 25 $ por persona = 50 $, pero está todo incluido: desayuno y cena buffet. Allí encontramos un simpático grupo de más de 80 turistas nigerianos visitando los santos lugares. En el autobús conocimos a unos suecos que nos dijeron, con muy buen criterio, que no convenía salir de madrugada al monte porque hace mucho frío. Con esta sabia opinión, que resultó ser cierta, decidimos visitar al día siguiente el monasterio a las 9 de la mañana y después subir al Sinaí con sol.

Sikket Sayeda MusaTras un desayuno con los turistas nigerianos salimos hacia el monasterio, no sin antes comprar agua y preguntar en la estación de autobuses por el regreso. Nos llevó un minibús de la policía. El monasterio fue edificado en el siglo VI por Justiniano destacando por sus gruesas murallas. Estaba con mucha gente helada de frío esperando a que abrieran, al parecer todos los que de madrugada habían subido al monte. Tras la visita, insulsa por cierto porque no enseñan todos los lugares, comenzamos la subida al monte a las 9:30 por un camino muy fácil apto para todos los públicos denominado Sikket El Basha. Era imposible perderse pues bastaba seguir el reguero de basura.

Tras unas 2 horas de subida muy suave, con muchos puestos de comida y bebida y camellos para subir, llegamos a la cumbre, a 2285 m de altitud, viendo nieve desde un poco antes. No vimos a Dios, pero sí a un grupo de pordioseros establecidos allí, y hacia el sur el monte Santa Catalina, más alto que el Sinaí. Al este, muy lejos, se veía una cadena montañosa que debía ser el golfo de Aqaba y Arabia Saudita. Fue un acierto subir de día, sin nada de frío ni de calor, y el sol se agradecía; lo de subir de noche que recomiendan las guías de viaje está justificado en verano o si eres un caprichoso de los amaneceres. Tras almorzar el cuarto huevo duro de la jornada en la puerta de la capilla y estar un hora arriba, comenzamos a bajar por el camino de escalones o Sikket Sayeda Musa, más bonito que el otro, pero más duro para las piernas, pues son más de 3700 escalones empinados. En total son 2 horas de bajada, viéndose el monasterio a lo lejos después de una hora de bajar. Abajo nos recogió un coche con británicos que nos llevó hasta el hotel.

Monasterio de Sta. CatalinaComo el hotel dista 5 km del pueblo, para tomar el autobús de regreso a Cairo que sale a las 6 de la mañana, hay que salir a la carretera a pararlo. Así que con un frío espantoso y de noche, a las 5:45 estábamos en el asfalto para que el autobús no pasara de largo. Fueron 15 minutos en el congelador con ventilador. A eso de las 12 llegamos a Cairo, y tras dejar el equipaje en el Hotel Longchamps, nos fuimos andando hasta la plaza Tahrir donde tomamos el metro para ir al barrio copto. Una visita insulsa. Es fiesta en Cairo y se circula con fluidez. Por la tarde visita al Khan el Khalili donde el ambiente excesivamente turístico no nos gusta y nos vamos.

Al día siguiente tenemos el vuelo de regreso a casa. Todo nos ha salido mejor de lo esperado, con días muy intensos y este viaje es de los mejores para recordar.

 

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